31 de julio de 2014 00:00

Nuevos campamentos inclusivos para aprender y divertirse

En la Fundación Édgar Palacios los jóvenes  dedican una hora a las clases de percusión, donde practican la improvisación guiados por el profesor Iván Marín.

En la Fundación Édgar Palacios los jóvenes dedican una hora a las clases de percusión, donde practican la improvisación guiados por el profesor Iván Marín. 

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Redacción Sociedad

Los campamentos vacacionales han desarrollado varias propuestas para niños que padecen una enfermedad o que tienen algún tipo de discapacidad.

Así se busca que la mayor parte de pequeños pueda disfrutar de las actividades y recrearse durante este verano.

En la Fundación Édgar Palacios, por ejemplo, los jóvenes aprenden a hacer jabón, manualidades y se involucran con actividades deportivas y musicales. Las jornadas incluyen talleres dentro y fuera de este centro ubicado en Quito.

Andrea Yandún tiene 29 años y disfruta del proceso para elaborar jabones de diferentes texturas y colores. La joven tiene síndrome de Down y cuenta que lo que más le gusta de asistir a este campamento son las clases de música. Sobre todo de percusión y tambores.

Tres días por semana, los jóvenes desde los 12 años acuden a la fundación para tocar instrumentos y disfrutar de las artes plásticas. Algunos, que se enamoran de los cursos de verano, se inscriben luego en programas más largos. Los alumnos están divididos en grupos con personal especializado para su atención y cuidado.

Para Kléber Acurio, coordinador de proyectos de la fundación, la música ayuda a mejorar la coordinación, creatividad y expresión. Además las clases de percusión enseñan a disociar los movimientos. Esto porque cada parte del cuerpo realiza una función diferente.

La interpretación de instrumentos de viento también mejora la postura del cuerpo, lo que es importante para todas las personas.

Campo Amigo Ecuador es otro espacio inclusivo. Es un
evento organizado por la Fundación Diabetes Juvenil Ecuador, que lleva alrededor de 10 años realizando estas actividades destinadas para niños con diabetes tipo 1. Ellos se divierten mientras aprenden a sobrellevar el mal.

Carmen Mancheno, encargada de planificación, cuenta que las personas que sufren diabetes tipo 1 son la minoría entre ­quienes tienen esta enfermedad. En un inicio fue difícil encontrar especialistas que ayudaran a estas personas con el tratamiento.

El campamento se basa principalmente en tres áreas. La primera es educación y nutrición, donde los niños aprenden a tener una dieta adecuada. La segunda se enfoca en artes plásticas y la tercera incluye actividades deportivas y concursos entre los tres equipos que se forman al inicio.

Además, cuenta con cinco médicos nacionales e internacionales y un grupo de líderes juveniles que se encargan de cuidar a los niños y organizar los talleres tanto en el día como en la noche.

Todas las actividades se llevan a cabo acompañados de un kit de emergencia para carga cada equipo. Las noches son de lo más divertidas para los niños, porque es cuando se hacen las fiestas temáticas y pueden disfrazarse de sus héroes preferidos.

Sebastián Hidalgo es uno de los participantes. Tiene 13 años y, además de las actividades deportivas como el rally,
lo que más disfruta es aprender acerca de su tipo de diabetes, porque comparte con personas que lo entienden.

Para Isabela Espinoza este es el quinto verano que asiste al campamento. Se distrae y hace cada vez más amigos.

El campamento trata de reu­nir a estos niños y darles motivaciones para que se conozcan, se capaciten y manejen su enfermedad autoinmune, ya que tratada adecuadamente permite una vida de calidad, como lo explica Mancheno.

Otra opción es la Fundación Entra a mi Mundo, la cual ofrece un campamento especializado para niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Deportes, juegos recreativos en la granja, actividades en la piscina, interacción con caballos y diversos paseos forman parte de las atracciones que incluye esta alternativa.

Ligia Noboa, directora de la fundación, explica que se enfocan en desarrollar un trabajo sensorial. Los menores interactúan con diversos materiales y entornos. Para ella, es indispensable trabajar en el agua y en la naturaleza, ya que estimula el aprendizaje. Las actividades están destinadas para niños de entre 4 a 10 años.

Noboa explica que esta es la segunda vez, después de cuatro años, que organizan estas ­actividades durante el verano. La fundación cuenta con personal con experiencia en el manejo del autismo. El centro destina una persona para el cuidado de tres niños. Este año el campamento se desarrollará del 4 al 15 de agosto.

Las personas con hemofilia también cuentan con alternativas. La Fundación Hemofílica Ecuatoriana (Fundhec) está difundiendo talleres para concienciar a padres e hijos acerca de lo que implica esta enfermedad.

Además se definirán las actividades recreativas que se impulsarán por la culminación del verano durante la última semana de agosto, según lo informó Javier Córdoba, presidente de Fundhec.

Contarán con el apoyo de jóvenes voluntarios. Está previsto que el 2 de agosto se dicte un taller para reconocer los problemas y cómo sobrellevar esta enfermedad.

NO OLVIDE

La música es una terapia utilizada por la Fun­dación Édgar Palacios para desarrollar los mo­vimientos del cuerpo y mejorar la postura.

Medir la ­insulina, inyectarse y comer adecuadamente son algunos de los conceptos que se enseñan a los niños en Campo Amigo Ecuador.

El contacto con la naturaleza y las actividades en el agua son impul­sados en el campamento Entra a mi mundo, para niños con autismo.

Los talleres para aprender más acerca de la hemofilia se desarrollarán el sábado 2 de agosto, en la dirección ­Yánez Pinzón N26-76.

En contexto

Durante todo el año las fundaciones realizan actividades para la difusión de las diversas enfermedades. La diabetes tipo 1 la padecen el 5% del total de personas que tienen diabetes.

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