6 de abril de 2016 00:00

En ‘Ñuca llacta’ los títeres cuentan historias de varias culturas 

María Fernanda Páez (Izq.), Hugo Chávez, Danilo Chávez y Guadalupe Chávez, junto con los títeres que narran historias interculturales. Foto: Francisco Flores/ EL COMERCIO

María Fernanda Páez (Izq.), Hugo Chávez, Danilo Chávez y Guadalupe Chávez, junto con los títeres que narran historias interculturales. Foto: Francisco Flores/ EL COMERCIO

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Alexander García. 
Redactor (I)
agarciav@elcomercio.com
(F - Contenido Intercultural)

El encuentro de un montuvio con la ciudad. Y toda una banda de músicos y bailarines indígenas interpretando danzas folclóricas andinas.

Son dos de las historias que cuenta la compañía de títeres Ana Von Buchwald, fundada hace medio siglo por la reconocida titiritera guayaquileña.

El musical ‘Ñuca llacta’ (Nuestra tierra) y la pieza ‘El montubio (sic) y el salchichero’ son las obras que el grupo presenta este mes en el espacio de los jueves (17:00), en el centro comercial Village Plaza. El grupo escenifica, además, cuentos infantiles como ‘El avaro que perdió su dinero’ y ‘El diablo de las tres colas’.

‘El montubio y el salchichero’ cuenta la historia de un campesino de la Costa que se muda a la ciudad, con sus palabras cortadas y pobladas de jotas intermedias.

Hay un vendedor de salchichas que pretende aprovecharse de él y cobrarle por oler sus productos.“Yo soy del campo, pero no soy (j) ignorante”, dice el montuvio.

Los títeres como un movilizador educativo y de respeto al otro son la filosofía con la que trabaja desde hace 50 años la compañía, explicó Guadalupe Chávez, que estuvo más de un cuarto de siglo junto a la fundadora y ahora es la directora.

En mayo del 2013, Von Buchwald otorgó 500 muñecos de guante trabajados con papel maché, engrudo y pintura. La fundadora se encarga de hacer las reparaciones de los títeres, pero por cuestiones de salud dejó de estar tras tramoyas.

Los micrófonos y los libretos están sujetos al reverso del tablado que da al público. Allí trabaja la formación de la compañía, integrada en su mayoría por educadores.

“Hay esa esencia de la enseñanza, de querer compartir y entretener a los niños. Siempre estamos cuidando el libreto para que el niño lo entienda”, indicó la directora del conjunto.

En la apertura, medio centenar de niños prevenía a los muñecos de los peligros, en el caso de obras como ‘El avaro que perdió su dinero’.

La representación del ‘Ñuca llacta’ es un intermedio musical con títeres que encarnan a personajes indígenas y a mujeres danzantes de trenzas.

“Siempre fue la preocupación de nuestra fundadora tratar temas de protección a la naturaleza y de realzar las tradiciones de nuestros pueblos”, agregó Chávez.

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