6 de diciembre de 2015 17:55

Nobol tuvo su festival del mango

La localidad de Nobol, a 40 minutos de Guayaquil, fue sede de una feria dedicada a la cosecha del mango. Foto: Enrique Pesantes

La localidad de Nobol, a 40 minutos de Guayaquil, fue sede de una feria dedicada a la cosecha del mango. Foto: Enrique Pesantes

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Elena Paucar

En esta época del año, los bordes de la carretera que conduce a Nobol (Guayas), se pintan de amarillo. Apilados en cajas, desparramados en rústicas mesas, amontonados en platillos… Los mangos noboleños, que se cosechan entre noviembre y febrero, obligan a los conductores a detener la marcha de sus vehículos para disfrutar de su dulzura.

Esa ruta de los mangos se extendió hasta las orillas del río Daule, donde el Municipio de la localidad organizó la segunda feria gastronómica internacional del mango, este domingo 6 de diciembre.

El malecón, ubicado tras el santuario de Narcisa de Jesús, fue el escenario que acogió a comuneros que promocionaron la fruta, como Iván Plúas. Con sus manos cortó algunas tajadas cubiertas con sal para atraer a los compradores. “El mango es una tradición”, dijo.

Rony León
, director de Turismo de la Municipalidad, calcula que unos 5 000 noboleños (de una población total de 12 000), habitan en la zona rural. En esta época, gran parte de ellos se dedica a recolectar el fruto maduro, que guinda de las matas que cubren los campos de esta localidad, ubicada a 40 minutos de Guayaquil.

El programa incluyó un área de cocina en vivo, uno de los espacios más concurridos de la feria. El chef Patricio Coronel fue parte de los cocineros profesionales que llegaron desde la provincia del Azuay para incluir el mango en platos de alta cocina.

Trucha salteada en mango, camarones adobados con mango, ternera en salsa de mango, fueron algunas de sus creaciones. “Buscamos resaltar el sabor del mango, la cultura y la tradición de esta fruta que es muy versátil”, dijo Coronel.

En cambio Jefferson Pacheco, un barman profesional, decidió crear un coctel en honor a su tierra. “Es el mojito noboleño; lleva un sirope de mango, adornado con hojas de hierbabuena, ron ecuatoriano y hielo”, contó antes de hacer maromas con vasos y botellas frente al público.

Las autoridades esperaban la visita de unos 10 000 turistas.

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