18 de abril de 2017 00:00

Los niños pequeños dan alertas cuando tienen problemas visuales

Los dolores de cabeza, la desviación, la irritación o la picazón de los ojos son algunas señales que indican que algo sucede con la vista de los pequeños. Foto: Pixabay

Los dolores de cabeza, la desviación, la irritación o la picazón de los ojos son algunas señales que indican que algo sucede con la vista de los pequeños. Foto: Pixabay

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Sara Oñate
Redactora

¿Ha notado que su hijo pequeño se frota mucho los ojos? ¿Le duele la cabeza después de mirar televisión? ¿No enfoca bien los objetos? ¿Frunce el ceño? o ¿Desvía los ojos? Si su respuesta es afirmativa en al menos una de las preguntas, es probable que su hijo tenga problemas de visión.

Los dolores de cabeza, la desviación o la irritación /ardor de los ojos, son algunas de las alertas que señalan dos oftalmólogos cuando los niños pequeños, al no poder expresar su malestar, indican que algo sucede con la vista y es importante realizar un chequeo.

Para el oftalmólogo Carlos Quiroga, los pediatras, al llevar el control del niño, son los indicados en guiar a los padres sobre la importancia de una revisión visual a temprana edad, pero si no es el caso, el médico indica que los progenitores son los mejores jueces para detectar algún tipo de anomalía.

Por ejemplo, dice Quiroga, si el niño no enfoca bien, frunce el ceño, desvía la cabeza para mirar, se frota los ojos, se acerca mucho para mirar la televisión, desvía los ojos hacia adentro o afuera, son señales de alerta.

Otros ‘síntomas’, a criterio de Napoleón Canseco, cirujano oftalmólogo, son los frecuentes dolores de cabeza al terminar de ver la televisión o la tablet y también es común la presencia de orzuelos, un tipo de infección de glándulas que existen en los párpados.

Un factor importante que deben tener en cuenta los padres, y que resaltan los especialistas, son los antecedentes familiares como el uso de lentes con medidas altas, estrabismo (desviación de uno o los dos ojos), lesiones oculares o de baja visión. Si ese es el caso, y mientras el control se realice a temprana edad, habrá más probabilidad de recuperar la visión al 100%. En ese caso las visitas al oftalmólogo deben ser más regulares, cada tres o seis meses.

Para Canseco, lo ideal sería que los controles visuales inicien desde que el niño nace. El especialista comenta que ahora es más común que los pediatras neonatólogos soliciten una valoración inicial del oftalmólogo sobre todo cuando existen factores de riesgo.

Estos factores pueden ser el sufrimiento fetal, bajo peso al nacer, prematurez en edad gestacional o si el neonato recibió oxígeno en las primeras horas y días de nacido. “En estos casos se hace una valoración oftalmológica antes de que salga del hospital para verificar cual es su estructura anatómica y como está el desarrollo de su globo ocular, en especial de la retina”, agrega Canseco.

Mariana es madre de Josué, de tres años. Ella recuerda que fue una coincidencia descubrir que el pequeño tenía deficiencia visual. “El pediatra de Josué sí le chequeaba los ojos con una luz pero al parecer todo estaba bien, sin embargo no mencionó que lo llevara donde un especialista y a mí tampoco se me pasó por la cabeza”, comenta.

Mariana dice que un día Josué amaneció con los ojos rojos y con lagañas, todo indicaba que se trataba de una infección por lo que decidió llevarlo al oftalmólogo.

El profesional le trató la infección pero le pidió que lo llevara para hacerle un control. Después de dos semanas el médico le realizó una valoración visual y ahí detectó problemas de hipermetropía y astigmatismo. La hipermetropía es una anomalía del ojo que impide ver con claridad los objetos próximos, en cambio el astigmatismo es un defecto del ojo que consiste en una curvatura irregular de la córnea, lo que provoca que las imágenes se vean deformadas.

En el caso de Karla Vargas, madre de Abril, durante los controles con la pediatra no le hizo ninguna recomendación de visita al oftalmólogo. Sin embargo ella notaba que su hija, en ese entonces de tres años, desviaba uno de los ojos por lo que decidió llevarla al especialista. En la revisión, el médico le dijo que no tenía problemas de estrabismo pero sí le detectó miopía (anomalía que produce una visión borrosa de los objetos lejanos) y astigmatismo tras hacerle un examen dilatándole las pupilas.

Según Carlos Quiroga, en Ecuador, especialmente en Quito, los niños tienen hipermetropía y sobre todo astigmatismo, ya que tiene mucho que ver con la altura y el clima seco. Estos factores ocasionan la evaporación de la capa lagrimal que se relaciona con las alergias oculares.

Datos de la Organización Mundial de la Salud refieren a que en el mundo hay aproximadamente 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas y 246 millones presentan baja visión. Sin embargo el 80% del total mundial de casos de discapacidad visual se pueden evitar o curar.

Los especialistas también destacan la importancia de acudir a un oftalmólogo y no a un optómetra. ¿Cuál es la diferencia? El oftalmólogo es un médico especializado en los ojos y en la vista mientras que el optómetra es la persona que realiza una medición y le prescribe los lentes.

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