12 de octubre de 2015 15:13

Niños deben conocer sobre sus órganos genitales y saber que nadie debe tocarlos

Según educadores, lo fundamental para la prevención de abusos sexuales es que los niños conozcan sobre su cuerpo y sus zonas íntimas. Foto: Wikicommons.

Según educadores, lo fundamental para la prevención de abusos sexuales es que los niños conozcan sobre su cuerpo y sus zonas íntimas. Foto: Wikicommons.

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Evelyn Jácome

El mejor método de prevención de abusos es llamar a las partes del cuerpo por su nombre. No importa si el niño o niña tiene 2,8 o 10 años, debe saber que lo que diferencia al hombre de la mujer es que ellos tienen pene y ellas, vagina.

El desconocimiento y la falta de información son dos de las principales razones por las cuales los abusos sexuales son frecuentes en el país, así lo refiere Fabiola Cruz, psicóloga infantil. Ella sostiene que los padres, en su afán por proteger a sus hijos, los vuelven vulnerables e indefensos.

Solo en el primer semestre del 2015 se receptaron 1 951 denuncias respecto a agresiones y abusos de tipo sexual. La cifra genera preocupación. ¿Cómo evitar que ocurra?, ¿cómo prevenir?

Dos educadores consultados coinciden en que lo fundamental es la información clara y sin rodeos. Pero no basta con enseñarles los nombres reales de sus genitales, los niños y niñas deben saber además que son zonas privadas, íntimas y que nadie (ni siquiera sus padres), tienen derecho a tocárselas. Más aún cuando según la Fiscalía, en el 98% de los abusos, el agresor es algún familiar cercano.

En la Unidad Educativa International Christian Academy Jesss, por ejemplo, el tema de la educación sexual se trabaja desde los 3 años, con un equipo de especialistas.

La sexualidad inicia en la concepción y por lo tanto, la información debe ser permanente y de una fuente segura. Rosa Guevara, rectora del plantel, sostiene que debe nacer en casa y el colegio la complementa. "Hoy en día hay tanta desinformación en Internet, que si los padres y maestros no nos adelantamos, los niños pueden mal informarse sobre algo tan básico como es la sexualidad", comenta.

La educadora explica que es un tema que debe ser abordado sin tapujos. Sin sobrenombres. "Desde los 3 años les enseñamos a los niños a reconocer su cuerpo, a respetarlo y a amarlo. Deben saber que los hombres tienen pene, no pajarito, y las mujeres vagina. Y que nadie tiene derecho a tocarlos", sostiene Guevara.

Para Nancy Avendaño, una de las educadoras de la institución, es fundamental explicarles a los niños que no es normal que alguien toque sus partes íntimas ni hacer que el niño toque las de un adulto. Pero la sexualidad no solo se refiere a los genitales, dice, sino aspectos emocionales, espirituales y físicos.

El lenguaje que se utilice para hablar de sexualidad con los niños debe ser sencillo. Y es clave asegurarse de que el pequeño entendió la explicación. Por ejemplo, luego de decirle que nadie, ni maestros, hermanos o amigos, deben tocar sus partes íntimas, preguntarle al niño algo al respecto. "Hijito, ¿quien tiene derecho a tocar tus partes intimas?", y escuchar su respuesta. Inmediatamente preguntarle "¿qué debes hacer si alguien intenta tocarte?"

Así se confirmará que el mensaje fue entendido correctamente.
Se debe encontrar momentos ideales para hablar del tema. Es ideal hacerlo en las noches, antes de dormir, o a la hora del baño, que son momentos en los que el niño puede concentrarse en el diálogo.

Algo fundamental es también enseñarles a valorar su cuerpo, a respetarlo y en esa medida respetar el cuerpo de los demás.
Así, por ejemplo, si una niña va al baño y su madre va a asearla, lo recomendable es que le pida permiso a la pequeña para hacerlo. "Mi amor voy a asearte, por favor, ¿puedo limpiar tu vagina?".

Eso le dará una idea a la menor de lo importante y privada que es la zona. Además se le debe repetir que nadie, por ningún motivo, debe tocar sus genitales.

El niño debe entender que si hay algo que le incomoda, debe evitarlo y sobre todo contarlo a sus padres y maestros. Repetir insistentemente en que los padres van a apoyarlo siempre, pase lo que pase. Que el padre y la madre son protectores del niño y que siempre van a creerle, así otro adulto diga lo contrario.

En la institución, por ejemplo, los estudiantes investigan, estudian y exponen diversos temas relacionados con la sexualidad, siempre supervisados por un tutor.

Algo que les ha dado excelentes resultados con los más pequeños, es la utilización de títeres. En las exposiciones, los títeres representan una escena de abuso y les enseñan a los niños a romper el silencio. 

El niño debe saber por ejemplo, en qué momento el cuerpo cambia, que hay gente que puede hacerle daño, pero lo fundamental es crear en la casa un ambiente de confianza y amor donde el niño pueda hablar de todo lo que le inquieta y ocurre.

El respeto al cuerpo es fundamental para María Emilia Estevez, educadora de la Unidad Educativa Los Pinos. Se debe tomar en cuenta la edad. Por ejemplo, cuando son pequeños es fundamental el tema de la identidad. Enseñarles a no tocar el cuerpo del compañero y que nadie puede tocar su cuerpo tampoco. Se aborda la sexualidad desde un tema muy personal.

Enfatiza que el tema debe ser profundizado sobre todo por los padres. Es un tema familiar y los padres son quienes más deben fomentar el tema de prevención, señala.

El tema del cuidado del cuerpo se lo trata desde actividades cotidianas como ir al baño.  En estos lugares cuentan con cuidadoras de baño. Son chicas que promueven que los niños se concentren en su actividad y no incomodem al resto. Se les enseña el proceso del cuidado personal el cual incluso es beneficioso para el desarrollo neurológico del alumno.

El niño debe bajarse por sí solo el pantalón, luego la ropa interior. Una vez terminada la evacuación se asea y paso a paso vuelve a acomodar su ropa, en orden.

Se aborda el tema con respeto y se inculca que nadie tiene que regresar a ver al compañero y que debe ser el mismo alumno quien realice toda la acción solo, con independencia.

Conforme el niño crece, los padres tienen la obligación de guiar y enseñarle los cambios del cuerpo. Muchas veces los padres, por protección, por ignorancia o por vergüenza, en lugar de explicar que la procreación parte de una relación sexual, repiten historias conocidas como la de la cigüeña o la de la abeja que se posa en la flor.

Los especialistas coinciden en que la mejor arma que se puede dar a los niños para evitar los abusos son el conocimiento y el amor.

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