13 de noviembre de 2017 00:00

115 856 niñas se vacunaron este año contra el virus de papiloma

La enfermera Alexandra Cuascota coloca la vacuna a Nicole, de 9 años, en Quito. Foto: Paricio Terán/ EL COMERCIO.

La enfermera Alexandra Cuascota coloca la vacuna a Nicole, de 9 años, en Quito. Foto: Paricio Terán/ EL COMERCIO.

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Valeria Heredia
Redactora (I)
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Nicole, de 9 años, esperó su turno para que la vacunen en el centro de salud. En una jeringa, la enfermera Alexandra Cuascota le preparó la dosis de 0,5 mililitros que la protegerá del contagio del virus del papiloma humano.

El VPH (por sus siglas) es silencioso. Se presenta en mujeres y hombres que comenzaron su vida sexual. Los síntomas no aparecen de inmediato. Las lesiones en órganos sexuales o las constantes infecciones son algunos indicios.

Este virus, en la mayoría de casos, se presenta en el cuello del útero. También en la vagina, periné, recto, ano, faringe, próstata y pene .

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce, al menos, 100 clases del papiloma virus. De ellos, 13 son oncogénicos; es decir, de alto riesgo. Dos tipos de VPH (16 y 18) son causantes del 70% de cáncer de cuello uterino y de lesiones precancerosas en mujeres.

A escala nacional se registraron, en el primer semestre de este año, 1 705 atenciones asociadas a este cáncer. La cifra es tres veces más alta con relación a lo registrado en todo el 2013, cuando hubo 551.

Loja, Pichincha y Guayas son las provincias que encabezan el listado de chequeos de esta enfermedad o síntomas. Las tres suman el 80%. Eso implica que hubo 1 365 atenciones en estas zonas, según el Ministerio de Salud.

De otro lado, el número de defunciones producto de este mal también creció. En 2015 (último dato registrado) ocurrieron 445 por cáncer cervical, un 35% más que el 2012, cuando hubo 329 muertes.

Desde el 2012, la Cartera de Estado ha trabajado en prevención para evitar que los casos de cáncer de cuello uterino, por infecciones de transmisión sexual producto de VPH, aumenten en el Ecuador.

La vacunación a niñas de 9 años es su estrategia central.

A las pequeñas de esa edad les suministran dos dosis. La primera se aplica en el transcurso del último trimestre del año. Seis meses después se aplica la segunda. Nicole, por ejemplo, deberá volver al centro de salud Las Casas (norte de Quito), en abril del 2018 para completar su inmunización.

Su padre, Nelson Viracocha, estará pendiente. La razón: su hija debe estar “bien protegida de toda enfermedad”, ya que esta puede ocasionarle un cáncer o la muerte.

Antes de autorizar su aplicación, este comerciante de muebles investigó sobre este problema, sus causas y sus consecuencias. Luego, preguntó sobre la importancia de recibir protección.

Al principio, él dudó sobre su aplicación. Luego de reflexionar con su familia, decidió llevar a Nicole al centro de salud. “Así cuidamos a nuestra hija”.

Según el Ministerio de Salud, la población a vacunar planificada para el 2017 es de 165 006 niñas, de 9 años. En el primer semestre, 115 856 ya recibieron el primer suministro.

¿Qué pasa con las chicas mayores de 9 o mujeres jóvenes? Según Ronald Cedeño, director Nacional de Estrategias y Control de la Cartera, la estrategia de prevención está encaminada únicamente a niñas de esa edad. “No se considera dentro de nuestro esquema ayudar a señoritas mayores”.

Este año llegaron al país 330 000 dosis y se espera un número similar en los próximos días, explicó el funcionario de la entidad.

La protección es gratuita y se encuentra en todos los establecimientos de primer nivel de atención de la red pública.
Además se realizan campañas en planteles educativos. Por ejemplo, la semana anterior las brigadas del centro de salud Las Casas fueron a la escuela Bolivia, dijo Cuascota.

En 2017 la inversión estatal está prevista en USD 2 698 375 para la adquisición de las dosis, inferior a lo destinado en el 2014 con USD 10 464 000.

La gratuidad fue otro factor que convenció a Viracocha para que su niña se vacune en un establecimiento público. Buscó en centros privados y comparó precios. En un consultorio particular, el costo de cada una es de USD 130.

Sus condiciones económicas no le permitían adquirirla, por lo que se decidió por la otra opción: el centro de salud.

El trabajo del Ministerio del ramo incluye jornadas informativas en las provincias donde se registran más casos. “El tema es controversial, por lo que hemos trabajado con las comunidades para mostrarles la importancia de protegerse”, dijo Cedeño.

La aplicación no genera reacciones adversas en las chicas. El funcionario recordó que se coloca antes del inicio de su vida sexual.

Si la mujer ya está contagiada con el virus no se puede hacer nada. Lo aseguró Rubén Bucheli, ginecólogo y presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Ginecología, sede Pichincha.

Para él, mientras más temprana sea la vacunación es más efectiva. Pasados los 26 años, las mujeres ya no generan la misma cantidad de anticuerpos, por lo que la eficiencia de las dosis es menor.

Según el especialista, la detección del virus es compleja. El papanicolaou, por ejemplo, es fundamental para las mujeres con una vida sexual activa. Pero no es una garantía para determinar la presencia de VPH. “No hay un resultado fijo”.

La mujer debe realizarse una colposcopia (examen visual del conducto vaginal) y el hombre una penescopia (chequeo que detecta lesiones).

La protección no fue una opción para Alexandra Montalvo, madre de tres adolescentes mujeres. Sintió curiosidad por el tema. Consultó, pero no optó por la vacuna.

La razón principal: esta no cubría todas las cepas del virus. Prefiere hablar con ellas sobre la protección sexual en cada relación.

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