13 de agosto de 2014 16:13

Los músicos que la ‘política Daddy Yankee’ no nos dejaría escuchar

El cantante Daddy Yankee. Foto:  KRT PHOTOGRAPH BY CARL JUSTE
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Diego Ortiz. Redactor 
ortizd@elcomercio.com

La música clásica es mala porque la escuchaba Hitler; grosso modo, es lo que piensa el reggaetonero puertorriqueño Daddy Yankee (la polémica ya ha sido ampliamente ventilada en los medios). Bajo esa lógica, mucha de la producción cultural, y no solo musical, nos estaría vedada; no solo porque las actitudes de algunos de sus cultures, sino por las de sus propios autores. De ser así, Frederich Nietzsche y Jean Paul Sartre se quedarían sin lectores, por su misoginia y su silencio ante el autoritarismo, respectivamente.

Pero volvamos al incidente protagonizado por el puertorriqueño, que dijo exactamente: “Si la música urbana es un veneno para la sociedad, la música clásica entonces es peor, partiendo del hecho de que la música que prefería Adolfo Hitler era clásica”, para responder a las palabras del director de la Orquesta Sinfónica Nacional de República Dominicana, José Antonio Molina, para quien el género urbano incita a la violencia. Su declaración dejó abiertas las interrogantes acerca de si la música debe ser clasificada según quién la escucha o, más bien, ser apreciada por su propuesta estética.

En este aspecto, el musicólogo e historiador Carlos Fernández advierte que uno de los errores en la sentencia del reggaetonero ha sido asumir que el escucha es quien define la calidad de una obra. En ese sentido, la música de Richard Wagner (la preferida de Hitler) no sería la única “peor” de la historia. A esta se unirían las composiciones de otros genios que eran los favoritos de polémicos gobernantes.

Basta recordar a Benito Mussolini, en cuyo gobierno nunca faltaron momentos para escuchar música clásica. El italiano encontraba a Giuseppe Verdi como uno de los creadores más exquisitos de los últimos tiempos. Mussolini incluso llegó a afirmar que “el fascismo es una gran orquesta donde cada uno toca un instrumento diferente”.

A través de Verdi, Fernández hace hincapié en el hecho de que no es admisible desestimar la genialidad por el uso que alguien haya hecho de su obra. A su criterio, la ópera italiana no hubiese logrado su grado de tecnificación sin la aparición del romántico de Busseto, como también se conoce a Verdi. ‘Rigoletto’, ‘La Traviata’, o ‘Aída’ son piezas claves dentro del repertorio operístico universal.

Además de particular, la posición de Daddy Yankee es incomprensible para el pianista Felipe Weilandt, quien en los últimos cinco años, de sus 12 de formación, ha experimentado con el piano y el sintetizador para interpretar piezas clásicas y urbanas; él opina que la posición del reggaetonero menosprecia todo el legado que dejaron los grandes compositores del siglo XX.

Entre ellos, y uno de sus favoritos, Leonard Berstein, a quien admira por la música que creó para ‘West Side Story’. Afirma que en países como Rusia se arman temporadas con esta obra en particular, sin poner atención a que Berstein “era conocido por su homosexualidad, algo rechazado por el Gobierno ruso”, tanto entonces como ahora, comenta Weilandt.

¿Qué lleva a alguien a calificar como “peor” a la música clásica? Esta es la pregunta que ronda al organista Giovanny Espín. Tras más de dos décadas dedicado al estudio del repertorio barroco, él dice que no se puede despreciar el talento de Bach únicamente porque su música se ha interpretado en las casas de los mafiosos más poderosos de Italia.

El intercambio de visiones entre el cantante puertorriqueño y el director dominicano terminó en la publicación de una foto del primero en la que dice: “No juzgues a nadie solo porque peca de forma diferente que tu (sic)”. A pesar de ello, los melómanos clásicos siguen reaccionando en contra de sus comentarios.

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