15 de marzo de 2018 00:00

La música sacra admite nuevos géneros

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Karol Noroña

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Su sonoridad marca la exploración del ser humano por afianzar una conexión con lo divino, aplicada a creencias que no atañen exclusivamente a la religiosidad católica. Resonante y emotiva, la música sacra es instrumento que navega en la reflexión y espiritualidad.

En Quito, su génesis remite a la colonización española, para después cumplir un papel importante en las iglesias que se levantaron en el país.

En las páginas de ‘Historia de la Música del Ecuador’, del cronista Marco Godoy, se desprende el nombre de Diego Lobato de Sosa Yuarucpalla como el personaje más importante de la música litúrgica o sacra del siglo XVI.

Organista, sacristán y dominador del quichua, Lobato reunió a indios y criollos para conformar el primer coro de la Catedral de Quito y fue nombrado ‘Maestro de capilla’.

Al otro lado del continente, en Europa, brillaron compositores como el alemán Bach, Pergolesi y Verdi en Italia, y el austriaco Mozart. Trazadas por las ‘cantus firmus’, melodías de composición polifónica, coros, sopranos y tenores, órganos tubulares, tonalidades menores y bemoles, sus obras constituyen el patrimonio de la música universal.

El Ensamble de Guitarras de Quito presentará un concierto con piezas clásicas de compositores como Bach, Anton Bruckner y Agustín Barrios. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

El Ensamble de Guitarras de Quito presentará un concierto con piezas clásicas de compositores como Bach, Anton Bruckner y Agustín Barrios. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.


Hoy, la música sacra admite la inclusión de nuevos ritmos, como los que protagonizarán el XVII Festival Internacional de Música Sacra que se vivirá del 18 al 28 de marzo.

El Grupo Yavirac, por ejemplo, se presentará por primera ocasión en el festival, y ha preparado un repertorio que incluye las melodías Salve, salve gran señora, Jesús del gran poder y De rodillas. El conjunto, que se caracteriza por interpretar música nacional y latinoamericana, presentará pasillos como En la cruz, del dúo Benítez y Valencia, además del pasacalle Canto de salida.

“Si bien es cierto, la música sacra puede llegar a ser triste pero también existen tonadas alegres que pueden adaptarse a un ritmo específico. Nosotros, por ejemplo, lo haremos con los sonidos de la guitarra y el requinto”, explica David Cunalata, coordinador de la agrupación.

Por su parte, la Orquesta de Instrumentos Andinos (OIA) abrirá su concierto con la obra Lacrimosa de Mozart. Además, interpretarán Las Siete palabras de Nuestro Señor Jesucristo de autoría del compositor Antonio Nieto y recopilado por Segundo Cóndor.

El grupo Yavirac apuesta por un repertorio con pasillos, albazos y pasacalles. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.

El grupo Yavirac apuesta por un repertorio con pasillos, albazos y pasacalles. Foto: Archivo/ EL COMERCIO.


Leonardo Cárdenas, director musical de la OIA, explica que la pieza congrega géneros como el yaraví, marchas fúnebres, tonadas y danzantes. Presentará una Misa latinoamericana, que abarca al pasillo, la bomba, el albazo y el danzante. Los ritmos provienen de países como Nicaragua, Argentina. También se interpretarán composiciones del reconocido músico ecuatoriano Segundo Cóndor.

Efraín Jaque, coordinador del Ensamble de Guitarras de Quito, cuenta que esta vez apostarán por piezas clásicas como Tocata y fuga de Bach y Rondo en C menor de Anton Bruckner, adaptadas a los instrumentos de cuerda. Contará con la dirección musical de Javier Santín.

Estos grupos, junto con los demás elencos del Centro Cultural Mama Cuchara, brindarán su show en el Centro Histórico de Quito y llevarán su repertorio, por primera vez, a parroquias rurales como Puéllaro, Píntag, Puembo, Cumbayá, Guayllabamba, Guangopolo, Tababela, Calacalí y El Quinche. Así, sus habitantes podrán integrarse al festival.

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