20 de March de 2015 11:34

Un museo que se balancea entre lo viejo y lo moderno

El Museo Marítimo, en primer plano,  muestra su carácter de construcción contemporánea.

El Museo Marítimo, en primer plano, muestra su carácter de construcción contemporánea

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Redacción Construir (I)
construir@elcomercio.com

Por casi un siglo, el Museo Marítimo de Dinamarca funcionó en el castillo de Kronborg, construido en 1574 y conocido por ser el escenario de la tragedia de Hamlet, inspiración de William Shakespeare.

Tras la declaración del lugar como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y por el deseo de readecuar sus interiores originales, en 2013, el museo tuvo que cambiar de ubicación.

El sitio escogido, según el portal www.arquitecturaviva.com, fue el interior de un dique seco de Elsinore, situado a pocos metros de la fortaleza, y para cuya remodelación se convocó un concurso.

El equipo ganador para ejecutar la obra estuvo integrado por Bjarke Ingels (BIG), Rambøll, Kossmann, Dejong, KiBiSi y David Zahle, según www.arquitecturadecalle.com.ar

La propuesta elegida fue la única que situó el museo alrededor del dique -de 60 años-, y no en su interior, como indicaban las bases. Con esta innovadora alternativa se conservó el dique histórico, como un vacío urbano hundido ocho metros bajo el nivel del mar.

La web de www.plataformaarquitectura.cl explica que las galerías y zonas de servicio se colocaron debajo de la tierra en los lados perimetrales a los muros del dique, por lo que el área seca (7 m de profundidad) se destinó como un gran patio.

No obstante, se levantaron tres puentes de acero de dos niveles en medio de este último. Estos sirven como una conexión urbana y, al mismo tiempo, proporcionan a los visitantes atajos para asistir a las distintas exhibiciones.

Un puente corta casi perpendicularmente el dique y conecta la Culture Yard con el castillo de Kronborg, donde anteriormente tenían lugar las exposiciones.

Los otros trazados -para un recorrido en zigzag- conducen a la puerta de entrada, ubicada bajo el nivel del suelo. Así también se unen lo antiguo y lo nuevo, cuando los visitantes descienden hacia el museo.

Los puentes constituyen, a su vez, espacios museísticos que albergan el auditorio y los pasillos acristalados, haciendo que el muelle sea la pieza central de la exhibición.

Las plantas conectan los espacios de exposición con el auditorio, aulas, oficinas, cafetería y el piso de acceso al muelle dentro del museo. Lo que suma 6 000 m² de construcción total.

El Museo Marítimo de Dinamarca encuentra su sitio en un contexto histórico y espacial único: entre uno de los edificios más famosos de ese país (Kronborg) y un ambicioso centro cultural, sin renunciar a manifestarse como una institución independiente.

Esta innovadora propuesta revoluciona las reglas de la estructura de un monumento, pues el edificio no tiene una fachada principal. Y su punto de observación principal no es de abajo hacia arriba, sino al revés.

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