11 de June de 2015 17:54

Un museo recuerda la vida familiar de la Cuenca de antaño

La casa fue construida en 1821, pero la decoración clásica se hizo en la primera década de 1900. Foto: Xavier Caivinagua/ EL COMERCIO

La casa fue construida en 1821, pero la decoración clásica se hizo en la primera década de 1900. Foto: Xavier Caivinagua/ EL COMERCIO

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Jackeline Beltrán
Redactora (I)

El ruido del Centro Histórico de Cuenca se desvanece dentro de las paredes de la casa de la familia Astudillo Montesinos, convertida hoy en un museo de antigüedades que retrata la vida de inicios del siglo XX en la capital azuaya, en el sur del Ecuador.

Un patio cubierto, con baldosas y paredes iluminadas, da la bienvenida a la casa recién restaurada. Allí funciona una cafetería y en la segunda planta está el museo, conformado por tres habitaciones, que conservan muebles y decoración de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

El inmueble es de propiedad de Lucía y Gloria Astudillo Loor, quienes lo heredaron de María Astudillo, quien vivió en esa casa 103 años y en su honor el museo lleva su nombre. En la que fue su habitación inicia el recorrido, que se convierte en un viaje a la vida familiar de los cuencanos del siglo pasado.

El cuarto es de una señorita soltera, está lleno de imágenes religiosas. La cama es de metal dorado, están los muebles de comienzo del siglo XX: una radio Philips, una mesa de juegos, un espejo de tres lunas, cuadros, un candelabro, una máquina de coser Singer.

Junto al dormitorio está el salón principal, que se conserva como cuando perteneció a la familia Astudillo Montesinos. Adornan el ambiente lámparas europeas, cajas musicales de cuerda, papel tapiz importado, mesas de madera de cedro, muebles de Viena, espejos franceses, un piano fabricado en Londres. Una sala típica de la familia cuencana de clase alta.

También están los retratos de la familia. Destaca el de Florencia Astudillo, una notable filóntropa cuencana, quien fue la que donó la propiedad al matrimonio Astudillo Montesinos. La última habitación es el comedor, el espacio más sobrio, con un juego de muebles pequeño y cristalería fina.

Antes de su apertura al público el inmueble fue restaurado. El trabajo arquitectónico estuvo a cargo de María de Lourdes Abad y la parte museológica a cargo de Marlene Ullauri, María Dolores Donoso, Gonzalo Erazo y Mariana Amoroso y del diseñador Cristian Muñoz.

La casa fue construida en 1821, pero la decoración clásica se hizo en la primera década de 1900, explica Muñoz. Cada mueble tiene una numeración y un sello y en el centro de la sala está el testamento en que todos los objetos están heredados.

La Casa Museo María Astudillo está abierta de lunes a viernes de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 18:00. El ingreso tiene un valor de USD 2.

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