14 de agosto de 2014 00:00

Juan Fernando Auquilla está en busca de pretextos poéticos

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Redacción Cuenca

En su niñez, a Juan Fernando Auquilla le llamaban la atención los estantes de la casa de sus familiares donde había libros, pero eran solo novelas.

El cuencano, de 41 años sonríe al relatar que las novelas le parecían extensas para leer y que los textos que siempre escogía eran los de poesía: “las metáforas y versos me atrapaban”.

Ese gusto por las letras siempre estuvo presente. Sin embargo, cursó la secundaria en el Técnico Salesiano y continúo en la Universidad Politécnica Salesiana hasta culminar sus estudios en matricería (para hacer piezas mecánicas).

Pomea del libro Divagaciones y Profanaciones

Esta formación técnica no hizo que Auquilla se aleje de la poesía, porque continuaba leyendo y ese gusto hizo que siguiera una segunda carrera universitaria: Lengua y Literatura.

El poeta menciona a sus profesores María Rosa Crespo, María Augusta Vintimilla y Jorge Dávila, como los formadores en las letras. Auquilla se siente agradecido, por la motivación y los consejos que ellos le dieron. Así fue como empezó hacer bosquejos con la poesía.

Poema II

Los márgenes de las hojas de sus libros están llenos de frases o ideas. Es un lector atento. De esta manera empiezan a tomar forma sus versos.

En el 2005 publicó su primer libro: ‘Divagaciones y profanaciones’. Los temas son diversos: amor, naturaleza, cotidianidad...

Poema III

Para Auquilla es necesario tener un pretexto para escribir. Cuenta que un día empezó a recorrer la capital azuaya, caminar por lugares que nunca antes había conocido. Esa caminata le permitió observar la ciudad y escribir una serie de poemas, que dieron origen al libro ‘Ciudad Nómada’, en el que describe a la ciudad y destaca su belleza arquitectónica, pero también la fusiona con versos de amor.

Su gusto por la poesía la trasmite a sus estudiantes del colegio la Asunción. Según él, los jóvenes leen constantemente desde los textos de las redes sociales, libros de ficción y las colecciones de las sagas que son sus preferidas.

Poema IV

Por ello, considera que como maestro se debe estar a tono con los jóvenes y conocer sus preferencias de lectura, para esta manera incentivarlos a que escriban.

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