17 de octubre de 2017 00:00

46 municipios mostraron su cultura en una feria de Cuenca

Un grupo de mujeres de la comunidad Kawymeno, en el Aguarico, vistió trajes elaborados en materiales de la selva. Fotos: Lineida Castillo / EL COMERCIO

Un grupo de mujeres de la comunidad Kawymeno, en el Aguarico, vistió trajes elaborados en materiales de la selva. Fotos: Lineida Castillo / EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

Alegría, colores vivos, texturas llamativas y olores exóticos caracterizaron a la tercera Feria Turística, Artesanal y Gastronómica que reunió a los 46 municipios de la Amazonía y Galápagos, en la capital azuaya, entre el viernes y el domingo 15 de octubre del 2017.

Las comunidades de las dos regiones vinieron con sus grupos étnicos, danzas, comida típica y artesanías hasta el Portal Artesanal de Cuenca, en el centro de la ciudad. Con Allpa Danzay, quienes retumbaron el escenario con los movimientos de la danza shuar, se inauguró el evento cultural.

Era media mañana del viernes y el impacto por la diversidad cultural que tiene el país en estas regiones era evidente entre los cuencanos que no paraban de fotografiar a los huaorani, kichwa, shuar, achuar, saraguro, cofanes, secoyas y siona y que ocupaban los estands de sus ciudades de origen.

Hay diversidad de propuestas, dijo la cuencana Mélani Robles. Desfile de modas, oferta de artesanías en delicadas fibras naturales obtenidas en los bosques de sus territorios. También comida como tilapia al vapor en canuto de caña guadúa y los pinchos de chontacuro, ofrecidos por los cantones de Sucúa y Yantzaza, respectivamente.

Otros platos que resultaron apetecidos fueron los maitos (pescado al vapor envuelto en hoja de bijao), ayampacos, ceviche de palmito, mayones y pinchos de patas de yuyo, trigo reventado, coctel del Arutam (Dios de los shuar), entre otros.

En artesanías predominaron los collares en semillas de plantas y plumas de aves, tallados de animales de la selva en balsas, arte en piedra y tejidos en fibras. Los shuar Ángel Vizuma, Gabriel Caguana y Saúl Shiki, contaron que lo ofrecido en la feria fue solo una parte de la capacidad artesanal que hay en sus comunidades.

Los participantes de las diferentes etnias mostraron algunas de sus costumbres como el uso de tintes naturales.

Los participantes de las diferentes etnias mostraron algunas de sus costumbres como el uso de tintes naturales.

Pero uno de los estands más visitados fue el de Archidona que reunió a las etnias huaorani y kichwas de Napo y Orellana. Los primeros, quienes viven en aislamiento, estuvieron integrados por 12 niñas y madres de familia de la comunidad de Kawymeno, Aguarico.

Las mujeres permanecieron semidesnudas y las niñas con la falda corta elaborada con la corteza de un árbol, pintados sus rostros con tintes naturales y collares de semillas. En sus manos llevaban lanzas y cerbatanas, instrumentos que utilizan para la cacería y pesca.

“Es como viven en sus comunidades, con sus costumbres y tradiciones relacionadas con la naturaleza”, dijo Jack Jaramillo, maestro de la comunidad y quien hizo de interlocutor con los asistentes, porque hablan únicamente el wao terero. Como parte de las actividades, los huaoranis vendieron shigras (bolsos) y hamacas elaboradas en chambira, que es una especie de palma que crece en los bosques del Aguarico.

Esta feria fue organizada por el Consorcio de Municipios de la Amazonía y Galápagos (Comaga) para hacer conocer la diversificar de la oferta turística, cultural y la riqueza en flora y fauna que tienen estas regiones. La primera y segunda feria fue en Quito y Guayaquil.

Como complemento hubo una rueda de negocios en la que participaron operadores turísticos de la Amazonía, Galápagos y de Azuay. Además, el primer Salón de Arte Pictórico Amazónico, un desfile de moda de los atuendos típicos de las diferentes culturas y el festival de danzas autóctonas.

Cientos de cuencanos y azuayos participaron en estas actividades. Las autoridades del Comaga esperaban una asistencia de 25 000 personas, durante los tres días. “Con esta pequeña propuesta, los azuayos quedan invitados para vivir de cerca nuestras expresiones culturales, formas de vida, y fiestas ancestrales, dijo la indígena Consuelo Unup, de Yantzaza.

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