25 de marzo de 2017 15:51

Video parodia el despido de Elmo, por los recortes presupuestarios de Trump 

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Redacción Elcomercio.com
y agencia AFP

Eliminación del financiamiento federal a la televisión y radio públicas, fin de las ayudas al medio artístico... La propuesta de presupuesto de Donald Trump, anunciada el pasado jueves 16 de marzo del 2017, conmocionó al mundo de la cultura, que teme por los más pobres y los territorios más remotos.

La televisión pública se volvería inaccesible para algunos adultos, pero también para sus hijos, que se verían privados de muchos programas educativos, entre ellos el famoso 'Plaza Sésamo'.

Las poblaciones más pobres, que no pueden permitirse pagar por la televisión por cable o satélite, “serían sin duda las más afectadas”, advierte Dominic Caristi, profesor de la Universidad de Ball State.

Precisamente para explicar los posibles efectos de la medida del nuevo mandatario estadounidense, el portal What's Trending invitó a comentar un video sobre una parodia del despido a Elmo, en el canal donde labora.

En el clip, el personaje icónico del programa Plaza Sésamo es llamado por su empleador, quien le da la noticia de la medida. En principio el muñeco peludo contesta inocentemente, pero luego se pregunta qué hará después de perder su empleo, el cual ha realizado desde los años 80.

El títere le dice "¿a dónde va a ir Elmo? El único talento de verdad de Elmo es ser Elmo" responde tras la inesperada notificación.
La duda se refiere a las interrogantes que tendrán creativos y artistas con la disposición gubernamental.


El clip de la parodia se ha viralizado y muchos comentarios de los usuarios en las redes sociales han criticado los recortes y han manifestado que "ni los personajes animados se salvan de Trump".

Medidas similares

En gobiernos anteriores, Richard Nixon, Ronald Reagan y George Bush abogaron por una reducción de las partidas asignadas a la televisión y la radio públicas, a veces con éxito.

En 2016, los 445 millones de dólares asignados al sector audiovisual público a través de la Corporación para la Difusión Pública (CPB) representó apenas 0,01% de los gastos del Estado.

La tendencia de los contenidos

Más allá de su propio peso en el gasto público, los republicanos le reprochaban a menudo que son demasiado marcadas hacia la izquierda.

A menudo amenazado, el sector audiovisual público busca diversificar desde hace mucho tiempo sus fuentes de financiación.

Su acceso a los ingresos por publicidad es restringido y se limita al que resulta del patrocinio de programas, pero ha logrado conseguir donaciones de individuos y fundaciones.

En el caso de la filial de la televisora nacional en Nueva York, la WNET, solo 15% de su presupuesto procede del presupuesto federal, dice Jeanne Ammermüller, directora de marketing institucional del canal.

Sin embargo, en las zonas rurales, el financiamiento federal representa 50% de los recursos de una televisión pública local, señala Robert Thompson, profesor de la Universidad de Siracusa, por lo que eliminarlo es casi como decretar su muerte.

Un estudio encargado por la propia CPB y publicado en 2012 advirtió de que, en caso de eliminación total de los fondos federales, 54 canales públicos y 76 emisoras de radio locales quedarían bajo amenaza de cierre.

Programas educativos

La eliminación de la financiación federal "acabaría por destruir el papel de lo audiovisual público en la educación de los más jóvenes, la seguridad pública, la relación de los ciudadanos con su historia y la organización de debates serenos", advirtió el jueves en un comunicado la directora general de la CPB, Patricia Harrison.

Los grandes museos, las orquestas de renombre o los teatros de las grandes ciudades no serían los primeros afectados, ya que cuentan primero con financiamiento privado, sino que lo serían los proyectos y programas menos costosos, desarrollados por los museos, teatros y orquestas más modestos y a menudo destinados a los jóvenes.

El dinero público no solo apoya a los artistas, sino que "refuerza las colectividades, grandes y pequeñas", advirtió Thomas P. Campbell, director del Metropolitan Museum de Nueva York.

"El presidente Trump es el primer mandatario de Estados Unidos que hace una propuesta como esta” recuerda Robert Lynch, director de la organización de apoyo a la cultura American for the Arts.

Muchos cuentan ahora con que el Congreso haga fracasar estos proyectos."Ya pasamos por esto", explica Jeanne Ammermuller en referencia al servicio audiovisual público. "Y sabemos que los congresistas de ambos bandos nos valoran".

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