5 de agosto de 2015 18:29

Museo Municipal de Guayaquil abrió sección con fosas de la época de la fiebre amarilla

Las osamentas pueden apreciarse a través de un cristal blindado que soporta el peso de los visitantes. Foto: EL COMERCIO

Las osamentas pueden apreciarse a través de un cristal blindado que soporta el peso de los visitantes. Foto: EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor (I)

El Museo Municipal de Guayaquil (Mumg), que guarda la historia de la urbe, encontró bajo sus cimientos osamentas en dos fosas comunes que dan cuenta de uno de los más oscuros momentos históricos de la ciudad: la epidemia de fiebre amarilla de 1842.

El hallazgo se realizó hace dos años por accidente, cuando se pretendía construir la ampliación de una bodega. Con el título de ‘La fiebre amarilla en Guayaquil’ el Mumg inauguró la nueva sección este miércoles 5 de agosto con dos fosas comunes y una maqueta de la iglesia que estuvo ubicada en el sitio, en las calles 10 de Agosto y Pedro Carbo.

Bajo cristales blindados, en sendas fosas de 1,30 metros de profundidad, se exponen siete cuerpos que corresponden a una mujer, un niño y cinco hombres adultos.

El ideograma (o maqueta), elaborado por el arquitecto Gustavo Vinueza, cuenta la historia de cómo era el aspecto de la iglesia de San Agustín que ocupó la manzana donde ahora se asienta el Museo y la Biblioteca Municipal. Y cómo se realizó el traslado de los muertos en carrozas y se los dispuso alrededor de la antigua iglesia.

La epidemia diezmó buena parte de la población: murieron unas 2 300 personas de sus 20 000 habitantes. En noviembre de 1842, dos meses después del primer brote que llegó a bordo del bergantín Reina Sofía, morían entre 45 y 50 personas al día.

Vicente Rocafuerte ordenó que se cavaran fosas comunes, en campos santos, aledaños a las iglesias, porque la cantidad de gente que moría excedía a la capacidad de los cementerios”, contó el historiador Melvin Hoyos, director de Cultura del Municipio de Guayaquil.

Egberto Ramos, el encargado de crear un microclima artificial dentro de las tumbas, explicó que se filtra y se purifica con un ozonificador el aire de las fosas para eliminar cualquier bacteria que pudiera formarse por la humedad. Ante los temores de algunos de los asistentes de la inauguración el ingeniero subrayó que la fiebre amarilla solo es transmitida por mosquitos infectados.

A un lado de la nueva sección se encuentra concluido el pabellón de historia natural que prevé albergar hasta octubre próximo la colección Francisco Campos Rivadeneira del colegio San José La Salle. La colección incluye decenas de animales, moluscos e insectos disecados y fósiles de especímenes que habitaron el Ecuador prehistórico.

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