25 de junio de 2016 00:00

Una muestra del sincretismo social de Chimborazo

La blanca volumetría del templo resalta sobre el verde y negro del risco que cierra la culata

La blanca volumetría del templo resalta sobre el verde y negro del risco que cierra la culata. Foto: Glenda Giacometti / El Comercio

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Cristina Márquez
Redactora
(F - Contenido Intercultural)

La iglesia de la Virgen de la Roca en Pungalá, una pequeña parroquia indígena perteneciente a la provincia de Chimborazo, tiene una arquitectura similar a la de la iglesia de las Lajas, Ipiales, Colombia.

Fue construida en 1954. Está como empotrada en un profundo risco de la montaña donde antaño, los fieles aseguraban que se aparecía una imagen de la Virgen María.

Aunque la construcción es de corte ecléctico, la decoración y los ornamentos arquitectónicos de la fachada también incluyen detalles como símbolos puruhaes, animales y plantas sagradas que representan la cultura originaria de los feligreses indígenas que cada domingo acuden a misa.

El templo tiene tres pisos y una altura que supera los 50 metros. En la parte inferior hay un portón de madera y un graderío que asciende hasta la piedra donde antiguamente los fieles afirmaban que miraban la imagen de la Virgen.

Esa misma piedra, de tonalidad oscura y consistencia porosa, se convirtió en la pared posterior y el soporte principal de los tres pisos de la estructura del templo. Esa gran roca es, asimismo, el atractivo arquitectónico más destacado de la capilla.

El ingreso principal está a un costado de la construcción, cerca al altar de piedra. Es que el punto focal de la decoración es la pintura de 1,50 metros, de la Virgen hecha sobre la misma roca, realizada por un artista riobambeño.

La imagen está decorada con lámparas y en un altar rústico, también hecho de piedra. En ese altarcito se colocan, cada domingo, innumerables velas y fotografías cuyo objetivo es pedir y agradecer favores a la Virgen y a su vez, seguir con la tradición que se cumple hace más de seis décadas.

Gerardo Bonifaz, un historiador de Pungalá, dice que en realidad la tradición de venerar a la Virgen surgió mucho antes de la construcción de la iglesia. Él cuenta que antaño se construyó un altar con palos y paja, que se recogían en el páramo y se decoraba con velas hechas con sebo de animales.

“Un día hubo un incendio y la Virgen dejó de aparecer. Solamente quedó el reflejo de su sombra impregnado sobre la piedra. Eso inspiró la pintura que hizo el artista y la construcción de una iglesia alrededor de la piedra del milagro”, dice Bonifaz.

En 1950, un párroco escuchó que en la iglesia de Las Lajas, en Ipiales, Colombia, ocurrió un milagro parecido en un risco. Por lo que decidió viajar para investigar y luego imitar el famoso diseño. La construcción se hizo con aportes de los devotos del pueblo.

Ahora, la Junta Parroquial de ese sector la considera como uno de los atractivos turísticos más importantes. Allí se ofrece un recorrido guiado a los visitantes, que llega hasta la cumbre de la roca, desde donde hay una vista panorámica de la iglesia y de la parroquia.

En mayo, la iglesia se decora con flores silvestres y con una gran cantidad de cirios en el altar y sus alrededores.
En ese mes se realiza una romería y una agenda de fiestas populares, que también incluye danzas autóctonas y rituales andinos de los vecinos de Pungalá, de ascendencia indígena. Ellos han fusionado sus creencias ancestrales con los ritos católicos.

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