17 de julio de 2015 11:56

La mosca tsetsé se va adormeciendo en África

La enfermedad del sueño es mortal si no es tratada y es transmitida por la mosca tse tse. Foto: Wikicommons.

La enfermedad del sueño es mortal si no es tratada y es transmitida por la mosca tse tse. Foto: Wikicommons.

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Agencia EFE

Acostumbrada a propagar la enfermedad del sueño en África, la mosca tsetsé retrocede lentamente en partes del continente en medio de los esfuerzos para disminuir su población, que van del uso de pesticidas a la introducción de machos estériles.

Los intentos de acabar con esa plaga han comenzado a surtir efecto en países como Senegal, donde recientemente se ha eliminado esa mosca en una zona de la región de Niayes, cerca de la capital, y a punto está de ser erradicada en otra área cercana. La región "será completamente liberada de la mosca tsetsé en el primer trimestre de 2017", dice a EFE esperanzado el director del proyecto del Ministerio senegalés de Ganadería, Baba Sall.

Desde hace una década Senegal libra, con ayuda internacional, una batalla contra ese insecto que ha llegado a diezmar el ganado e invadir unos mil kilómetros cuadrados de superficie local. Una vez recogida y analizada la información, las autoridades llegaron a la conclusión de que se podía eliminar de forma permanente la mosca, aislada como estaba en la zona.

Entonces probaron la viabilidad de la técnica nuclear que permite esterilizar a los insectos machos y para ello recibieron ejemplares que habían sido sometidos a la radiación ionizante y que procedían de Burkina Faso, Austria y Eslovaquia. Con trampas, pantallas, mosquiteros e insecticidas, cuenta Sall, lograron reducir al mínimo las poblaciones de la mosca tsetsé antes de soltar por tierra y aire a esos machos producidos en masa, que se aparean con las hembras silvestres sin dejar descendencia.

Se estima que el programa, que acaba de ser premiado en la Expo de Milán como ejemplo de buenas prácticas para la seguridad alimentaria junto con otras 17 iniciativas, podría aportar beneficios por valor de USD 3 millones anuales a los ganaderos locales.

"La eliminación de la mosca tsetsé y de la enfermedad va a favorecer la innovación entre los ganaderos, que podrán explotar especies de animales más productivas", resalta Sall. Además de reducir casi a la mitad el volumen de ganado, está previsto que caiga el gasto en medicamentos veterinarios.

De acuerdo con la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), esa mosca transmite parásitos que causan una enfermedad que cada año mata a más de tres millones de cabezas de ganado en el África subsahariana, lo que supone pérdidas anuales de más de USD 4 000 millones.

En el continente se han contabilizado más de 75 000 casos de la tripanosomiasis africana humana o enfermedad del sueño, que afecta al sistema nervioso de las personas y lleva a sufrir desorientación, cambios de carácter, ataques epilépticos y hasta la muerte.

El experto de Salud Animal de la FAO Raffaele Mattioli recuerda que solo ciertas especies de la mosca tsetsé transmiten la enfermedad, por lo que se busca eliminar de manera selectiva solo aquellas poblaciones que supongan un riesgo.

Mattioli destaca que desde 1997 existe una alianza internacional contra la tripanosomiasis integrada por la FAO, la Organización Mundial de la Salud, la Agencia Internacional de la Energía Atómica y la Unión Africana.

Su intención es apoyar a los países africanos para erradicar la enfermedad y favorecer el desarrollo agrícola, concentrando sus esfuerzos en Mali, Burkina Faso y Etiopía. Aunque la enfermedad ya se ha esfumado de zonas limitadas como Tanzania, donde habitaba una sola especie, Mattioli admite que todavía falta un largo camino por recorrer si se quiere cumplir el objetivo de eliminar esa enfermedad crónica antes de 2020.

Escasean los recursos financieros y los técnicos preparados para llevar a cabo campañas sobre el terreno a gran escala, confiesa. Igualmente hace falta adaptar las estrategias a las condiciones ambientales de cada lugar y a unas especies que a veces no se conocen bien, según Mattioli.

En cuanto a la tecnología, aunque debería estar en África, esto no siempre es posible por los riesgos que conlleva manipular el material radiactivo. Pero en Senegal ya han tomado nota y siguen desarrollando las técnicas aprendidas. Niayes es solo el primer paso para terminar con una plaga que también es símbolo de hambre y pobreza.

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