11 de septiembre de 2015 18:25

'Las lágrimas no hacen ruido al caer', un monólogo muy sensible y colorido

Las lágrimas, exponen las vidas apasionadas, tristes y coloridas de tres mujeres (Osiris, La Lupe y Monse). Foto: Patricio Ramos/ EL COMERCIO

Las lágrimas, exponen las vidas apasionadas, tristes y coloridas de tres mujeres (Osiris, La Lupe y Monse). Foto: Patricio Ramos/ EL COMERCIO

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Patricio Ramos
Redactor (I)

El monólogo de la cubana Monse Duany, 'Las lágrimas no hacen ruido al caer' llegó al punto actoral más alto de la 28 edición del Festival Internacional de Teatro de Manta. Desde el inicio de su actuación Duany, supo transmitir esa fuerza interna actoral hacia los 400 espectadores que llegaron al teatro Universitario Chusig.

Con un ‘no’ de las primeras líneas del guión que retumbó en toda la sala, Duany inicia su potente puesta en escena de uno de los pocos monólogos que en los 28 años de vida del festival atrapó al público de principio a fin. Las lágrimas, exponen las vidas apasionadas, tristes y coloridas de tres mujeres (Osiris, La Lupe y Monse).

La obra escrita por el extinto dramaturgo cubano Alberto Pedro Torriente, describe las fantasías, pasiones y una fuerte experiencia en temas como la discriminación de género, la religión e incluso la emigración. Duany, dueña de una versatilidad actoral, canta, baila y llora y hasta se muestra plena en cuerpo y alma.

La actriz asume el papel de Osiris, y hasta ironiza al decir que ese nombre de hombre. En el tema de la emigración sale desde su San Pedrito hacia Lituania con Alexander Petrovich. Lo hace escapando de la cotidianidad de su pueblo, pero al final se da cuenta que como su San Pedrito no hay dos. Siempre le queda la inquietud de ir a Miami.

Las diferencias entre el cálido San Pedrito y la fría Lituania no son obstáculos para que las voces de Lupe la mantengan firme y sobre todo cuerda en medio de una habitación que sobre las tablas está representada por una alfombra circular. Canta, baila, rumbea y bromea con líneas magistrales de contenido para adultos, esas frases sueltan las carajadas de algunas damas que llegaron al teatro.

La escenografía con paredes superpuestas en forma de media luna llenas de iluminación fue perfecta para atrapar al espectador que direccionó su mirada a la protagonista. Al final se va, pero se va bailando y cantando con el ritmo, color y sabor típico de la cultura cubana.

La 28 edición del Festival Internacional de Teatro de Manta finaliza esta noche con la actuación del colectivo ecuatoriano Malayerba con la obra 'Francisco de Cariamanga'.

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