15 de enero de 2016 15:03

La moda sin etiquetas de género tiene propuestas locales

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Ana Cristina Alvarado
Redactora (I) 
aalvarado@elcomercio.com

El 2016 se está levantando como el año de la moda sin etiquetas. A inicios de enero, Nicolás Ghesquière, director creativo de Louis Vuitton, publicó -en su cuenta de Instagram- fotos de adelanto de la campaña para primavera-verano de la colección femenina.

En estas fotografías, Jaden Smith, el hijo de Will y Jada Pinkett Smith, luce un chaleco a croché y una falda. Dos prendas que -general o tradicionalmente- anuncian feminidad.

No es la primera vez que viste ropas típicamente femeninas. Esto ha llevado a que el movimiento de la moda sin etiquetas se esté encarnando en el actor y rapero de 17 años.

Las tendencias que se proponen desde Europa o Estados Unidos ya se pueden conocer casi instantáneamente en todo el mundo gracias a Internet.

En estas discusiones globales ya intervienen los creativos ecuatorianos con sus perspectivas y cuestionamientos. Es el caso del quiteño Juan Carlos Guamán, quien lanzó el año pasado la colección ‘Do Not Tag Me’ (‘No me etiquetes’).

Esta línea nació ya que el diseñador, por ser hombre, no es bien visto cuando usa pantalones de colores considerados femeninos o camisas con el cuello profundo.

Entonces quiso crear una línea transgresora de los conceptos de lo femenino y lo masculino. Para Guamán, la ropa no es más que tela unida por hilos que no compromete la identidad sexual o de género.

Este movimiento puede ser comparado con el que se dio en los años 20, cuando las mujeres empezaron a usar pantalones, una prenda prohibida para el uso femenino.

En la actualidad es común, pero hubo un proceso que fue alimentado por diseñadores, como Coco Chanel o Yves Saint Laurent, y por momentos como las guerras mundiales que llevaron a las mujeres a involucrarse en las industrias. Ahora, el público masculino reclama la moda y esto no está ligado a temas de identidad sexual o de género.

‘Do Not Tag Me’ fue creada en base a una paleta y líneas minimalistas. Algunas prendas tienen frases que cuestionan las construcciones sociales como “¿Visto azul porque soy un chico o soy un chico porque visto azul?” o “Jesús usó esta túnica”. Se han implementado prendas como hakamas (un pantalón del vestuario tradicional japonés con silueta en ‘A’), túnicas y faldas.

En la nota titulada ‘Jaden Smith usa faldas, ¿lo harían los hombres ecuatorianos?’, publicada en el sitio Web de EL COMERCIO, se incluyó una encuesta sobre el tema. Un 57,1% (273 votos de 478 respuestas) aprueba que los hombres usen ropa de colores considerados femeninos.

Un 66,1% (254 votos de 384 respuestas) no permitiría que su hijo o familiar hombre menor de edad escoja faldas, vestidos y similares para el uso diario.

Y un 42% se siente incómodo junto a hombres que usan ropa ligada a la feminidad, mientras que un 45,3% no lo hace (respondieron 371 personas).

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