10 de julio de 2014 07:30

Mitos y verdades de crujirse los dedos

Manos
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Redacción Sociedad

Si en algún momento de su vida usted hizo crujir sus dedos estirándolos hacia atrás, o empujándolos con la otra mano hasta que se emita ese inconfundible sonido, entonces conoce la acción que comúnmente en nuestro país se denomina ‘sacarse los cuyes’.

¿Pero sabe por qué suenan los nudillos cuando doblamos los dedos?

El sonido se produce porque el espacio entre las articulaciones se agranda y hace que los gases disueltos en el líquido sinovial –que cubre a la articulación- formen burbujas microscópicas. Esas burbujas se unen para formar otras más grandes que son entonces reventadas por el fluido adicional que entra para llenar el espacio aumentado.

Chasquear los dedos provoca diferentes reacciones en las personas. Algunas hacen gestos de dolor, otras ni se inmutan, e incluso hay quienes lo realizan frecuentemente como un hábito.

Pero en el resto de gente, ‘sacarse cuyes’ puede ser visto con desagrado. E incluso, los más severos lanzan la advertencia que por ‘sacarse los cuyes’ se puede provocar osteoartritis.
Sin embargo, hasta el momento no hay evidencia científica que compruebe esa afirmación.

Este tema de los ‘crujidos’ no ha sido objeto de exhaustivos análisis por la comunidad científica. Aunque sí se han publicado estudios que dan cuenta de este hábito.

Quizás uno de los más conocidos es la investigación que se ganó el Ig Nobel en 2009 (premios alternativos a trabajos científicos poco convencionales).

Durante más de 60 años, el doctor estadounidense Donald Unger se tronó los dedos de su mano izquierda al menos dos veces al día. Contrariamente, nunca lo hizo con los de la derecha. ¿Su conclusión? Examino mis dedos y no hay ni un rastro de artritis en ninguna mano.

En un estudio más amplio llevado a cabo en Detroit, EE.UU., los investigadores examinaron las manos de 300 personas de más de 45 años de edad.

Los que habían tenido el hábito de hacer crujir sus dedos parecían tener un agarre menos fuerte y 84% de ellos mostraban hinchazones en sus manos.

Los autores recomendaron disuadir a quienes gustan de tronarse los dedos. Sin embargo, ante la pregunta crucial de si los que se suenan los dedos sufren más de osteoartritis, la respuesta fue no.

El estudio más reciente, publicado el año pasado, es el más abarcador hasta al momento, porque investigó no sólo si las personas hacían sonar sus nudillos, sino también la frecuencia en que lo hacen. De hecho, no había ninguna distinción en la prevalencia de la osteoartritis entre quienes sí chasqueaban sus nudillos y los que no.

Sin embargo, si usted ha notado molestias en sus manos, sea por crujirse los dedos o no, lo recomendable es consultar con un médico

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