24 de octubre de 2014 18:33

El mito de las madrastras malvadas

En este siglo XXI se predice que en el futuro la existencia de las familias provenientes de segundos matrimonios será una mayoría. Foto: Freeimages.com

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Laura de Jarrín – Editora revista FAMILIA

“Hoy, una de cada cuatro niños es un hijastro. Si bien se están realizando más y más investigaciones en relación a esta clase de familias, hay poca evidencia que sugiera que el mito de la malvada madrastra haya cambiado.

Las madrastras, dentro de nuestra cultura, llevan a cuestas muchos mitos lo cual hace difícil que ellas puedan integrarse a la nueva familia y tener éxito en su nuevo papel. Los dos mitos que prevalecen en el mundo son el de la malvada madrasta y el del amor instantáneo”, dice la doctora Nancy K. Recker, Profesora de la Universidad de Ohio.

Veamos el porqué de su afirmación:

La malvada madrastra

Según datos recientes existen al menos unas 900 historias escritas acerca de las diabólicas o crueles madrastras. Muy comunes personajes en los cuentos de hadas, se pudiera pensar que son comparables con los animales salvajes y los seres sobrenaturales que embrujan a los niños.

En el pasado, el papel de la madrastra era el de reemplazar a la madre biológica que había muerto. Muchos de esos malos ejemplos se han visto en cuentos como el de la Cenicienta y de Blancanieves en los que los niños son representados como víctimas que odian a sus madres postizas.

El efecto de estos mitos en las madrastras

Ellas tienen el papel más difícil en una familia y las investigaciones han demostrado que además tienen la imagen más negativa entre los miembros de cualquier familia. Se las percibe como menos cariñosas y buenas, menos justas y amables, menos amorosas y felices y muy crueles, odiadoras, injustas e incapaces de amar.

Las madrastras dicen que estos mitos hacen muy difícil ser buenas madres putativas y que les causa mucho estrés ajustarse a la vida de una familia de esta naturaleza. ¿Qué hacer para cambiar esta imagen?

Las reglas básicas

A continuación algunos consejos que pueden ayudar a las madrastras y las familias de las que son parte con los problemas que estos mitos desatan:

1. Prepararse para el papel de madrastra. Recopilar información sobre su nueva familia antes de casarse puede ayudar en las relaciones, las dinámicas familiares y evitar problemas más tarde.

2. Las madrastras deben iniciar su nuevo rol pensando en cómo pretenden vivir. Desde el primer día, ellas deben insistir en la cortesía y el respeto pues, si no hay cambios positivos en estos temas, será muy difícil salir adelante.

3. Las madrastras no son y nunca serán las madres de los niños. Ellas ocupan un papel que en el pasado le perteneció a alguien más. La negatividad es usualmente dirigida hacia la nueva persona, así que las madrastras deben tratar de no tomar estos sentimientos negativos de manera personal pues estos serán proyectados sobre cualquier persona que haya tomado el sitio de la madre ausente.

Pero se debe asegurar a los niños que la madrastra tendrá un papel diferente al de la madre ausente y algunas de las responsabilidades maternales.

4. No existe un modelo ideal para reemplazar a la madre. Cada situación es única y no hay una forma ‘normal’ de hacer las cosas. Los mitos, los cuentos y las estadísticas negativas acerca de las madrastras deben ser ignoradas. El papel de la madrastra debe basarse en lo que sea cómodo para ella, para los niños y para la familia completa.

5. Las madrastras comparten a su esposo con sus hijos por el resto de sus vidas como pareja. Una unión fuerte pudiera existir entre el esposo y sus hijos de un matrimonio anterior. Los celos pueden evitarse si las madrastras se dan cuenta y aceptan esto desde el inicio de la relación.

6. El matrimonio debe ser la prioridad. Si la pareja no trabaja en su matrimonio, nada de lo que la madrastra haga funcionará. Un frente unido (esposo y esposa) debe ser lo primero para que se construya una total relación con el resto de la familia.

Cuando las parejas cuentan con el apoyo y el amor mutuo, funcionan en los niveles más favorables posibles para ayudar al resto de miembros a adaptarse a la situación.

7. No es irracional que las madrastras no amen a sus hijastros y viceversa. Ellas no debe sentirse culpables si de inmediato no sienten amor y afecto por sus hijastros. Toma tiempo construir relaciones.

Los miembros de la familia deben tratarse con respeto y equidad entre ellos, recordando que es posible sentir cariño y se puede nutrir una relación incluso cuando los sentimientos de amor mutuo no son fabulosos.

8. Es bueno desarrollar una relación con las madres de los hijastros. Las madrastras pueden beneficiarse al conversar y compartir con ellas. Las dos mujeres no necesitan ser amigas, pero es de mucha ayuda el que puedan trabajar juntas por el bienestar de los hijos.

La relación madrastra/hijastro familiarmente es una de las más difíciles de desarrollar y mantener. Las familias necesitan comunicarse y trabajar juntas para desvanecer el mito de la malvada madrastra, de manera que las relaciones familiares empiecen a florecer.

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