27 de febrero de 2018 10:23

El misterio de las esculturas de camellos en el desierto saudí

Una foto tomada el 22 de febrero del 2018 muestra esculturas talladas de un burro frente a la cabeza parcial de un camello en el sitio de un descubrimiento arqueológico a unos ocho kilómetros al norte de la ciudad de Sakaka en la provincia noroccidental d

Una foto tomada el 22 de febrero del 2018 muestra esculturas talladas de un burro frente a la cabeza parcial de un camello en el sitio de un descubrimiento arqueológico a unos ocho kilómetros al norte de la ciudad de Sakaka en la provincia noroccidental de Jawf, en Arabia Saudita. Foto: AFP

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Agencia AFP

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En medio del desierto, bajo un sol abrasador, Husein Al Jalifa, un responsable del patrimonio en Arabia Saudita, señala con el dedo las siluetas de camellos esculpidas en la roca, un hallazgo rodeado de misterio.

Son una docena de esculturas, algunas dañadas por la erosión o por actos vandálicos y datarían de hace unos 2 000 años. Fueron descubiertas hace unos años en una propiedad privada del desierto de Al Juf, en el norte del reino.

Cinceladas sobre tres promontorios rocosos, estas esculturas revelan unas habilidades nunca vistas en otras formas de arte rupestre del desierto saudí.

Jalifa, miembro de una misión arqueológica franco-saudí, asegura haber descubierto accidentalmente las esculturas, cuando un amigo le habló de una “montaña con forma de camello” . “Al acudir a la zona, descubrí que los camellos estaban esculpidos en los afloramientos de la montaña. Es realmente único” .

El camello, llamado “nave del desierto” y apreciado por su carne, su leche y su resistencia, es un tema recurrente en los emplazamientos arqueológicos saudíes. Pero los de Al Juf son distintos.

Algunas de estas esculturas se encuentran a gran altura, lo que permite suponer que se usaron cuerdas o andamios. Destaca una, la de un camello frente a lo que parece un asno, una mula o un caballo, unos animales pocas veces representados en el arte rupestre de la región.

Arabia Saudí figuras

Rutas de Mesopotamia

“Las esculturas en tres dimensiones demuestran un gran dominio en cuanto a realismo y tamaño” , explica Maria Guagnin, del Instituto Max Planck de ciencias de la historia humana con sede en Alemania.

“Esto podría cambiar nuestra comprensión de la dinámica de las poblaciones prehistóricas y de sus aspectos culturales” , dijo.
El origen y los utensilios empleados son un misterio.

Jalifa ve la mano de los nabateos, unos árabes nómadas conocidos por haber fundado la ciudad de Petra, en la actual Jordania, esculpida en los acantilados de arenisca.

“Se trata de un descubrimiento científico importante que nos recuerda la importante historia preislámica de Arabia Saudita” , estima el arqueólogo Guillaume Charloux, del Centro Nacional de Investigaciones Científicas en Francia.

“Espero que esto atraiga a gente a descubrir la variedad y la riqueza del pasado saudí” , afirma Charloux.

Las esculturas de Al Juf tienen estilos diferentes, lo que sugiere que fueron realizadas por varios artistas.

Es posible, estiman los arqueólogos, que fuese un sitio de veneración, un lugar de descanso en una ruta de caravanas o una frontera que delimitaba dos regiones.

“Mi hipótesis hoy es que los escultores eran habitantes de la región y que era un lugar emblemático en las rutas de las caravanas hacia Mesopotamia” , afirma Charloux.

'Preguntas sin respuesta'

El desierto saudí es rico en lugares históricos. Algunos de ellos se descubrieron recientemente gracias a las nuevas tecnologías.

Para hallar respuestas a todas las preguntas sobre las figuras de camellos esculpidas hace falta investigar.

Algunas son difíciles de situar en el tiempo; a veces los arqueólogos estiman que se terminaron en los primeros siglos antes de la era cristiana.

“Si datan de antes de la domesticación del camello, representan a especímenes salvajes que quizá cazaban” y la caza pudo ser vital para la supervivencia de las poblaciones locales, afirma Guagnin.

Por el momento las autoridades saudíes vigilan el lugar para impedir el acceso a los cazadores de tesoros e intentan comprárselo al propietario.

Las figuras de camellos no son el único enigma. Uno de los promontorios, visto desde un ángulo, parece un rostro humano. “Hay tantas preguntas sin respuesta” , reconoce Jalifa.

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