16 de agosto de 2017 00:00

Milicias afroecuatorianas defendieron al Guayaquil colonial

Víctor Arellano rescata el papel del Batallón de Pardos en la historia de la ciudad

Víctor Hugo Arellano rescata el papel del Batallón de Pardos en la historia de la ciudad. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor
(F - Contenido Intercultural)

En 1687 bucaneros franceses, liderados por François Grogniet, emprendieron una nueva arremetida contra la ciudad de Guayaquil. El corregidor Fernando Ponce de León, avisado de la llegada de los enemigos de la corona española, convocó a una Junta de Guerra y logró reunir 200 hombres, soldados con los que se propuso repeler el ataque pirata. Conformó cuatro compañías, la auxiliar de Portoviejo, la de forasteros y la de pardos y mulatos, cada una con 50 hombres, además de la integrada por vecinos, oficiales, artilleros y centinelas.

La Compañía Socorrida de Los Pardos, dirigida por el capitán José de Salas, estuvo destinada a custodiar la principal entrada a la ciudad por el estero en el lado sur y fue la primera en soportar el ataque enemigo, describe el historiador guayaquileño Víctor Hugo Arellano. El investigador ha indagado en actas, juicios y libros para rescatar la historia de las milicias de afros en el Guayaquil colonial. Arellano se incorporó a la Academia Nacional de Historia como académico correspondiente con una disertación que versó precisamente sobre estos regimientos.

En el ataque de 1687, los piratas lograron ingresar a la ciudad soportando la resistencia de la compañía de pardos. En el saqueo, los bucaneros tomaron más de 600 prisioneros en la iglesia matriz. El asalto ocasionó muertos y heridos de ambos lados. “El capitán Salas resultó herido, pero eso no amilanó a los pardos. Los negros mostraron su intrepidez y valentía, pero también su entereza y adhesión a la causa de la ciudad, porque bien habrían podido aprovechar la ocasión para revelarse contra sus ‘amos’”, indica el director del Museo Municipal de Guayaquil. Los batallones de pardos y morenos libres fueron creados en la segunda mitad del siglo XVIII debido a la necesidad apremiante de contar con efectivos en el ejército. Sus miembros gozaban de privilegios como jubilación o montepío para sus viudas.

Bernardo Roca Liceras, mulato nacido en Panamá y quien había llegado a Guayaquil por 1760, es nombrado en 1775 como comandante del Batallón de Pardos de las Milicias Regladas de Guayaquil por el Virrey de Santa Fe. Joaquín Murillo Salavarría, hacendado, también fue capitán de Milicias Pardas de la ciudad. Santiago Zepeda, negro libre, sastre, nombrado por el cabildo como maestro mayor de sastres, llegó a ser también capitán.

En 1816 , las milicias integradas por afrodescendientes demostraron de nuevo su valor en el ataque del marino irlandés Guillermo Brown. La acción principal se desarrolló el 10 de febrero, Brown apareció con dos buques frente a la orilla, para atacar el Fuerte de San Carlos, último baluarte en la ciudad, que contaba con una guarnición de 50 hombres. El Batallón de Milicias Pardas había sido desplegado en el malecón para rechazar a los piratas.

Cambió la marea y se vararon las naves de Brown frente al punto conocido como La Aguardentería. La mitad de la milicia sostuvo el fuego y los demás se arrojaran al río bayoneta en boca, nadando al encuentro de las naves. La tripulación de Brown, intimidada ante el arrojo de los combatientes, abandonó la cubierta de la nave varada, que fue abordada por milicias de pardos.

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