7 de June de 2010 00:00

La migraña ataca con fuerza a los infantes

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Redacción Sociedad

Si el dolor de cabeza es palpitante, episódico e intenso, se trata de una migraña. Y puede durar una hora o varios días.

Esta enfermedad afecta a niños y adultos. En el caso de los primeros puede presentarse desde los 5 años en adelante. El dolor, en ocasiones, se concentra en la frente, o en uno de los lados de la cabeza (hemicránea).

José Rivera, neurólogo del Hospital Baca Ortiz de Quito, afirma que el infante con migraña tiene una sensación de martilleo. “El dolor es insoportable”.

No existe una causa específica pero los especialistas aseguran que se debe a una interacción anormal del cerebro con los vasos sanguíneos, nervios y neurotransmisores (transmiten información de una neurona a otra). Los vasos sanguíneos se pueden inflamar y causar dolor.

“La migraña se produce por el dolor en el paquete vasculonervioso (nervios, neurotransmisores, vasos sanguíneos) debido a un problema químico cerebral”, explica Gonzalo Baquero, jefe de Neuropediatría del Hospital Metropolitano de Quito.

Ese dolor intenso y palpitante lo ha sentido Cristian L. El niño, de 10 años se transforma cuando sufre una migraña. “Sus ojos enrojecen, le dan fiebre, mareos y náusea”, confiesa Daniela Aguilar, su madre. Ellos residen en Machachi, en Pichincha.

La migraña empezó a atacar a Cristian hace seis meses. Y el problema ha repercutido en su rendimiento escolar. “Era el mejor estudiante pero desde que tiene dolor de cabeza bajó sus calificaciones, casi pierde el año”, refiere la mamá. La migraña le dura hasta un día. El neurólogo le ha recetado tabletas.

Cuando un pequeño tiene migraña, lo recomendable es llevarle a un cuarto oscuro alejado de los estímulos visuales y sonoros. “La mayoría de niños se alivia durmiendo”, refiere Gonzalo Quiroga, pediatra. En algunos casos la migraña es hereditaria. “Es una enfermedad benigna que no tiende a complicarse”, afirma el médico.

Existen diferentes tipos de este mal, pero la más común es la migraña con aura. En este caso, la sintomatología alerta al pequeño de una crisis. Un dolor fuerte de la cabeza nunca se convierte en migraña, porque esta tiene características específicas.

“El niño dice que ve lucecitas, como unos mosquitos, o algo brilloso. Se les oscurece la vista y comienza a ver borroso”, aclara el especialista del H. Baca Ortiz.

Otro tipo de migraña es la oftalmopléjica. En este caso suele paralizarse uno de los ojos. En la migraña con síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, el paciente experimenta desórdenes visuales y alucinaciones.

Lo peor es que la migraña aumenta el riesgo de infarto cerebral, alerta Baquero.

En la consulta externa del H. Baca Ortiz, Rivera atiende 300 pacientes al mes. De ellos el 5% llega con migraña. “Es un problema muy frecuente”.

Baquero, por su lado, advierte que no todo dolor de cabeza es una migraña. “Al diagnóstico se llega luego de que se hayan descartado otros tipos de dolor de cabeza”. Por ejemplo, si la cefalea (dolor de cabeza) es recurrente, progresiva en intensidad y frecuencia, no es migraña.

Una resonancia magnética, un encefalograma o estudios de imagen sirven para aclarar las dudas sobre el dolor de cabeza.

Los especialistas coinciden en que la migraña no tiene cura pero sí tratamiento. Aunque en los niños luego tiende a desaparecer. Además, expresan que el paciente con migraña debe evitar el consumo de alimentos que contienen sustancias químicas: chocolate, vino tinto, embutidos, queso, yogur y frutos secos.

Otra de las recomendaciones: suministrar al paciente un analgésico. También debe acudir al neurólogo para que descarte otro tipo de complicaciones como golpes o tumores.

Quiroga, además, anota que los padres no deben automedicar a sus hijos. “El profesional debe dar el diagnóstico y la receta”.

Pese a que la consulta por dolor de cabeza es frecuente, en el país no hay estadísticas sobre cuántos niños padecen migraña o algún tipo de cefalea. “El dolor de cabeza lo vemos en niños de 2 años”, refiere Baquero. Los infantes cambian de carácter, lloran, paralizan sus actividades y señalan el sitio del dolor.

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