26 de enero de 2018 00:00

El microteatro, un laboratorio de artes escénicas en Guayaquil

Este formato se impone como una nueva fórmula de producción en Guayaquil. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

Este formato se impone como una nueva fórmula de producción en Guayaquil. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor (I) agarciav@elcomercio.com

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Son dos exploraciones de la microescena. En ‘Contra bandos’, de Microteatro Gye, la escenografía recrea con esmero la cabina de la nave de contrabandistas de ‘La guerra de las galaxias’. En ‘Lo tuyo es mío’, de Pop Up de Samborondón, el decorado es mínimo: dos desconocidas se reúnen para una petición estrafalaria, ante el pasmo y la risa del público.

Son obras de pequeña duración -de hasta 18 minutos- que permanecen este mes en cartelera en dos salas de Guayaquil. El sistema de producción permite estrenar mensualmente piezas con temática, géneros, directores y actores nuevos.

El formato fue noticia el pasado 11 de enero cuando el Pop Up de Samborondón fue clausurado por dos días tras una protesta de grupos católicos a la obra ‘El santo prepucio’.

“Tenemos actores que están viviendo del microteatro, un grupo de 15 se está rotando de forma permanente y actores de recorrido teatral montan también sus obras”, indicó Ricardo Velasteguí, quien fundó en junio de 2016 el Pop Up en una casa reformada de Urdesa, al norte de Guayaquil. “Cada vez le ponen más empeño, porque es una fuente de ingreso decente y porque están trabajando en lo que les apasiona”, agregó el actor.

En agosto pasado, el Pop Up inauguró una segunda sala en la plaza Prema, en la parroquia La Puntilla (Samborondón), en el gran Guayaquil.

A Urdesa llegaban hasta 15 propuestas de obras por mes, aunque solo tenían capacidad para programar cinco mensuales en sus cinco salas. Las tres salas de La Puntilla tienen una capacidad mayor, 40 personas cada una.

En el Microteatro Gye, la sala pionera del formato, que inició en una vieja casona de Miraflores, al norte, pasó en julio pasado al complejo de La Bota en el malecón del Salado, plataforma escénica impulsada por el Municipio de Guayaquil.

La expansión del teatro ‘micro’ más allá de casonas de barrios tradicionales ha permitido el montaje homenaje de ‘La guerra de las galaxias’, que el actor Axel Zöller (Han Solo en la obra) ve como un avance en las adaptaciones de películas a la microescena.

“‘Contra bandos’ es un esfuerzo mucho mayor en escenografía, invitamos al público a pasear en una nave de Star Wars, es un salto en las posibilidades del formato”, dice Zöller. Él rescata la oportunidad que brinda a los actores jóvenes de estar en actividad.

En cartelera en Microteatro Gye también está ‘Y mis cinco dólares qué’, un monólogo donde un actor de larga trayectoria como Bernardo Menéndez interpreta al tipo de la limpieza de la sala, en una comedia blanca y un ejercicio de histrionismo.

El actor cubano considera la intimidad, la cercanía con el público como rasgos preponderantes del formato, que permite montar “obras particulares” como la suya.

La exigencia que se imponen salas y realizadores le imprimen arrojo a las propuestas, explicó Velasteguí. Pop Up ha empezado a trabajar incluso con dramaturgos españoles como Ignasi Vidal y Julián Quintanilla, coautor de la controversial ‘El santo prepucio’.

Quintanilla llegó a Guayaquil para reabrir la obra tras la clausura y emprender una campaña contra la censura. “No existen las grandes y pequeñas obras”, dice sobre el formato que se popularizó en medio de la crisis española. “El microteatro permite que se descubran nuevos talentos de la escritura y la dirección teatral, que son escasos”.

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