20 de octubre de 2016 11:00

Michael Moore declara su amor a Hillary Clinton en 'Trumpland'

el último trabajo del director de 'Bowling for Columbine', anunciado por sorpresa y recién presentado en Nueva York, no encaja con el habitual lenguaje cinematográfico de Moore

El último trabajo del director de 'Bowling for Columbine', anunciado por sorpresa y recién presentado en Nueva York, no encaja con el habitual lenguaje cinematográfico de Michael Moore. Foto: Agencia AFP

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Agencia DPA

Si Donald Trump fuera elegido presidente de Estados Unidos, en lugar de acudir en automóvil a jurar el cargo en el Capitolio lo haría en helicóptero. Después, bombardearía las ciudades fronterizas mexicanas, ordenaría registros policiales aleatorios en todo el país y pondría en marcha un 'reality' en un canal de televisión propio.

Además, según la ácida visión del cineasta estadounidense Michael Moore, como en la Casa Blanca no hay ático, se mudaría a su Beach Club Mar-a-Lago en Florida. Esta mirada satírica sobre qué ocurriría si el candidato republicano ganara las inminentes elecciones presidenciales es lo único de 'Michael Moore in Trumpland' que se parece a una película de Michael Moore.

Y es que el último trabajo del director de 'Bowling for Columbine', anunciado por sorpresa y recién presentado en Nueva York, no encaja con el habitual lenguaje cinematográfico de Moore, al que le encanta poner contra las cuerdas a los poderosos planteándoles preguntas incómodas.

En lugar de eso, esta vez él mismo asume el papel protagonista de su propio espectáculo. Moore, de 62 años, invitó a unos 700 espectadores al teatro en Wilmington, el bastión de Trump en Ohaio, para explicarles durante una hora qué es lo que valora de Hillary Clinton.

Al contrario de la golpiza en que se ha convertido la campaña electoral, Moore no se centra en subrayar los errores de su oponente, sino en destacar las virtudes de su favorita. El ácido e incendiario discurso contra Trump que sus fans habrían esperado brilla por su ausencia.

Hasta seis horas hicieron cola los neoyorquinos a fin de hacerse con una de las entradas gratuitas para el estreno. Esperaban "sobre todo entretenimiento", contó Stacey D'Arc, que había viajado desde Nueva Jersey.

Frente a él, Colin DeVries auguraba una "visión crítica sobre Donald Trump". Pronto, la fila se convirtió espontáneamente en una fiesta anti Trump. "Hazme una foto orinando sobre él", le pedía un adolescente a su amigo señalando a una réplica del magnate.

Sin embargo, Moore no cae en ese tono. "Quería hacer algo subversivo, algo que nadie esperara", explicó antes de la proyección el ganador de un Oscar. "Nadie necesita una película que le diga por qué Trump es un gigantesco pedazo de m... y una persona horrible. Por eso, la gente no ve un documental: ya sabe lo que la película va a decirles".

En cualquier caso, el propio Trump ya se encarga diariamente de hacer chistes sobre sí mismo con sus ocurrentes declaraciones. Lo que Moore consiguió aquella tarde es, con ayuda del sentido del humor y realizando un emotivo llamamiento, fue tender un puente entre los dos bandos de la sala, un puente que se hunde una y otra vez en la campaña electoral y el forcejeo diario entre demócratas y republicanos.

Moore alentó al público a señalar las cosas positivas de la impopular y criticada Clinton. "Lo que siempre han temido", les dijo a los simpatizantes de Trump, "no lleva vestido ni traje pantalón".

Por supuesto, Moore se permitió hacer un par de chistes a coste de Trump. Así, a los hispanos de la sala los puso en una esquina, separados del espectáculo por un muro, y a los musulmanes en otro rincón, videovigilados por un pequeño dron.

Trump, advirtió Moore, es un cocktail molotov humano, una granada lanzada por la ira de la penosa situación del país. De salir elegido presidente sería como el referéndum del 'Brexit': al principio, algunos se sentirían bien, pero después llegaría la resaca.

Queda por ver si la película, producida en sólo 12 días y a falta de tres semanas para los comicios, logrará influir en el resultado. Unos 40 cines tienen previsto mostrarla. Pero para los votantes decididos de Trump, el nombre de Moore, que ya arremetió contra el ex presidente George W. Bush, ya suena a herejía. En caso de que Trump gane o Clinton no cumpla sus promesas, el cineasta tiene previsto un plan, y seguramente nueva película: en 2020 él mismo se presentará como candidato.

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