14 de octubre de 2015 16:30

Pescado ícono de Chile, amenazado por sobreexplotación y pesca ilegal

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Agencia AFP

Desafiando un temporal, pescadores del puerto de Valparaíso se hicieron a la mar para capturar los primeros ejemplares tras el fin de la veda de la merluza, el pescado más tradicional de Chile, en una crítica situación de conservación como la mitad de las especies marinas.

Después de un mes de veda de un pez que en diferentes variedades se encuentra a lo largo de los más de 4 000 km de costa chilena, existía premura por retornar al mar.

Pero una lluvia torrencial y fuertes vientos les pusieron un nuevo obstáculo a estos pescadores ya agobiados por encontrar cada vez menos merluzas, una especie declarada bajo estado de conservación crítica.

"Los barcos grandes con más redes, los industriales, se llevan lo mejor; a nosotros nos queda lo peor del mar. Cada año es menos la merluza. Salimos a las cinco (de la madrugada) y volvimos ahora con nada, es triste volver a la casa así", dijo a la AFP Pablo León, un pescador de 28 años, al final de una dura jornada de trabajo en las bravas aguas del Pacífico.

Veteranos de la pesca coinciden en añorar un pasado de abundancia: "La cantidad de pesca que había antiguamente comparado a ahora es la nada misma. Antes había cantidad de recursos, había jurel, había de todo. Ahora, lo único que tenemos es merluza y jibia, (es) lo poco que queda", afirma de su lado Freddy Parada, con más de cuarenta años de pescador y tesorero del sindicato de pescadores de la Caleta El Membrillo, de Valparaíso (120 km al oeste de Santiago).

El fenómeno no es exclusivo de Chile. Estudios recientes mostraron que las poblaciones de animales marinos (mamíferos, aves, reptiles y peces) se han reducido a la mitad desde los años setenta como resultado de la pesca excesiva, la contaminación y el cambio climático.

"La situación es muy crítica en Chile, todos los recursos van en decrecimientos. Las pesquerías están algunas colapsadas y otras ya sobreexplotadas. El caso de la merluza es crítico", explicó a la AFP, Sebastián L. Klarian, del Centro de Investigación para la Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello.

"A las tasas actuales que se están extrayendo, no hay futuro", agregó el experto. Como protección, las autoridades chilenas establecieron una veda para la extracción de la merluza común (Merluccius gayi gayi) por todo septiembre, cuando la especie está en su punto máximo de su reproducción biológica.

La veda debería ser más extensa, de acuerdo a expertos, pero es difícil ampliar el período por su impacto sobre la pesca artesanal. También se estableció una cuota de captura total anual de 23 000 toneladas (9 028 para el sector artesanal y 13 542 para los industriales).

"Tenemos que saber reducir las tasas de captura, saber mediar entre las personas que viven de ese recurso y también el ecosistema", comentó a la AFP Valesca Montes, coordinadora de Pesquerías de la organización conservacionista WWF Chile.

La sobreexplotación de la merluza común llevó a que su maduración sexual sea cada vez más prematura, lo que representa un desgaste genético y una menor productividad, a lo que se suma un descenso en el tamaño promedio del pez, explicó Montes. Aunque "es muy difícil que se extinga la merluza o algún otro pez no va a ser rentable ir a pescar merluza en un tiempo más si no se hace algo", alertó.

Pesca ilegal, el peor enemigo 

La pesca ilegal, que en el caso de la merluza en Chile sobrepasa hasta cuatro veces la cuota legal, es uno de los principales factores que atenta contra la especie.  A nivel mundial, se estima que por medio de la pesca ilegal se capturan entre 11 y 26 millones de toneladas al año.

"La pesca ilegal existe principalmente en la pesca artesanal y se produce debido a las reducciones de la cuota de captura", explica Valesca Montes.

Escapando a los controles, los artesanales exceden sus cuotas de captura y el excedente lo comercializan a menor valor a través de intermediarios.

En la otra acera, los artesanales señalan a los gigantes de la pesca industrial como responsables directos de la reducción que amenaza con dejar a los chilenos sin uno de sus platos favoritos.

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