11 de octubre de 2015 00:40

El Mercure reinventa la comodidad para el huésped

Hasta ahora el hotel ha remodelado cuatro pisos de habitaciones. El proyecto final abarca los 147 cuartos, incluidas las suites. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO.

Hasta ahora el hotel ha remodelado cuatro pisos de habitaciones. El proyecto final abarca los 147 cuartos, incluidas las suites. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO.

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Redacción Construir

Un viaje implica, la mayoría de veces, hospedarse en un lugar ajeno al hogar. Sean hoteles, hostales, cabañas... el viajero busca, entre otras, comodidad, espacio, tecnología y un buen servicio.
Por ello, el Alameda Hotel Mercure, de Quito, readecuó cuatro pisos de habitaciones.

La ingeniera Marisol Mosquera, directora general del hotel, explica que la idea fue generar ambientes armoniosos llenos de luz natural.

También con artificial. Ahora, al ingreso de los huéspedes se activa un sistema inteligente que enciende las luces de los bordes superiores. Al salir las apaga. Con esto hay un ahorro de energía que contribuye al ambiente y a la sustentabilidad de la edificación.

Por estar ubicado en el centro financiero -lleno de bulla- de la capital (Ramón Roca y av. Amazonas) se decidió colocar vidrios antirruido con una cámara intermedia.

Obedeciendo a las últimas tendencias arquitectónicas -dice Mosquera- que priorizan los ambientes amplios, se decidió derribar la pared que dividía el área social de la alcoba.

En esta última la cama cuenta con un nuevo equipo tecnológico en su cabecera, dotado de puertos USB, interruptores y lámparas focalizadas.

La pantalla plana de la TV se disfruta tanto en la sala de estar como desde el dormitorio, ya que puede girarse a 360°. La sostiene una mesa minimalista (café y beige) a doble altura.
Con vista hacia el exterior ubicaron una mesa de trabajo con conexiones de Internet y eléctricas a la mano. Pese a que todo el hotel posee WiFi.

La sala es contemporánea, tiene un sofá doble, acompañado de una poltrona clásica de colores lilas intensos. En general, el mobiliario es de laurel con enchapes de MDF.

El diseño de iluminación fue confiado a Soga Design que logró una armonía y calidez, basada en luces tipo LED. En el piso se cambió la alfombra por piso flotante alemán. Primero por precautelar la salud de los visitantes alérgicos. Y para facilitar la limpieza.

En el baño se adecuó climatización. Los mesones son de granito. La grifería emite agua temperada automáticamente.

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