8 de enero de 2017 00:00

Médicos aconsejan ‘huir’ de las ofertas de cirugías estéticas

En Ecuador hay 220 profesionales certificados y 67 centros autorizados. Según el INEC, en 2015 hubo 1 828 egresos hospitalarios por estas intervenciones. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO.

En Ecuador hay 220 profesionales certificados y 67 centros autorizados. Según el INEC, en 2015 hubo 1 828 egresos hospitalarios por estas intervenciones. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO.

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Diego Bravo y Mariela Rosero 
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Desde cuando era niña, Melanie Montenegro soñó con llegar a ser una actriz y modelo famosa. A los 21 años ya tenía experiencia. Apareció en programas de televisión y actuó en un video musical. Su padre Edwin recuerda que fue una de las protagonistas de la película ‘Perdidos’, estrenada en el 2012, cuando cumplió 17.

Su último proyecto fue ‘Efecto FI’, que se transmite por YouTube. Pero su vida se apagó por una supuesta mala práctica médica, tras someterse a una cirugía estética en Guayaquil, el pasado 23 de diciembre.

A partir de ese hecho, en redes sociales, la discusión se ha centrado en los títulos que deben acreditar los cirujanos y en los permisos de los centros.

Según el Ministerio de Salud (MSP), solo 67 establecimientos están autorizados para procedimientos de estética invasiva. Se incluyen centros especializados y clínicos quirúrgicos ambulatorios, hospital del día y de reducción de peso, sin procedimientos invasivos. 35 funcionan en Guayas
y 12 en Pichincha.

No obstante, John Villegas, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética (Secpre) estima que hay un subregistro. Para él, en el país debe haber unos 120 centros de cirugía estética. Esto si se toma en cuenta que el INEC reporta un total de 390 clínicas del día, básicas y generales que desarrollan actividades médicas, de diagnóstico y tratamiento, donde también se realizan esas intervenciones.

En ese gremio tienen 200 socios. El MSP registra 220 profesionales acreditados para desarrollar esa actividad. En EE.UU., que lidera el ranking de países en donde más intervenciones de ese tipo se practican, hay más de 6 000, de acuerdo con la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica (Isaps), en cuya web no hay cifras de Ecuador, pese a que la Secpre es una de sus filiales.

La muerte de Melanie causa preocupación entre los cirujanos nacionales, ya que no es el primer caso de ese tipo. Recuerdan a la reina de Durán, Catherine Cando, fallecida hace un año. Y sugieren acudir a sitios especializados y no dejarse convencer por bajos precios u ofertas en Internet.

Uno de los médicos que más ha investigado este fenómeno en la región es el colombiano Jorge Enrique Bayter, quien advierte que en cirugía estética hay que dudar de lo barato y de los paquetes promocionales. Bayter, quien es autor del libro ‘Catástrofes en Cirugías Plásticas’, dice que “la cirugía estética más segura es la que no se hace”, pues no todos los pacientes son candidatos por sus patologías (hipertensos o con problemas cardíacos...).

Él coordina el Comité de Anestesia para Cirugía Plástica de la Sociedad Colombiana de Anestesiología.

De cada 5 000 cirugías, dice, una sale mal. Las principales complicaciones son trombosis pulmonar, edema pulmonar, problemas por lidocaina (anestesia) y filtraciones de grasa en glúteos, para aumentar tamaño y forma. Pide evitar combos y no operarse todo de una vez; mientras más dura un procedimiento, hay más riesgos. Por ahorrar costos se acude a los llamados ‘cirujanos estéticos’, que no han seguido cuatro años la especialidad, sino cursos de pocos meses en Brasil o Argentina.

En Ecuador, por ejemplo, se ofrece levantamiento de glúteos con hilos tensores por USD 600 o rinoplastias por el mismo precio, cuando cada una debe costar mínimo USD 2 000, para cubrir los honorarios de del anestesiólogo y otorrinolaringólogo.

Pedro Polo es un cirujano plástico con más de 15 años de experiencia. Al año realiza más de 300 intervenciones, en especial rinoplastias y liposucciones. Sugiere a quien busca la ayuda del bisturí verificar en la web de la Senescyt si su médico cuenta con el título de cirujano plástico e indagar sobre su experiencia. Además se debe comprobar si el centro tiene todas las autorizaciones. Y recomienda a la gente no dejarse convencer por los programas de televisión que promocionan cirugías a bajo costo.

Edwin Montenegro cuenta que su hija se dejó llevar por la oferta que aparecía en uno de esos espacios. Guarda el recibo por la lipo a la que se sometió Melanie, por USD 1 600. Él y otros de sus amigos exigen a las autoridades más controles.

Según la Secpre, en los centros autorizados se recibe una visita anual de inspección del MSP. Verifican instalaciones y equipos y exigen que los médicos tengan títulos certificados, para extender el permiso.

Eso lo confirmó el MSP: informó que cerró tres centros en Guayas, tres en Pichincha y dos en Tungurahua, por falta de permisos (que duran un año) y mala práctica. Aunque no precisaron en qué año.

Bayter contó que en el 2016 se cerraron más de 100 centros ‘piratas’ en Bogotá. Allá, la proporción es de un centro que cumple estándares por cuatro piratas. En Colombia se hacen más de 300 000 cirugías al año.

En Ecuador no hay un dato preciso del número de estas cirugías. Para el Viceministerio de Gobernanza y Vigilancia de la Salud es un procedimiento quirúrgico, para una mejora corporal, facial o capilar.

En el 2015 hubo 1 828 egresos hospitalarios de cirugías plásticas por razones estéticas, según datos del INEC, citados por el MSP. De ellos, 778 se hicieron en Guayas, 329 en Azuay, 226 en El Oro, 188 en Pichincha. En Azuay se registran cuatro establecimientos autorizados y en El Oro, ninguno.

En el mundo, según la Isaps, se realizan anualmente más de 20 millones de intervenciones quirúrgicas. Las más populares son de párpados y liposucciones, así como la aplicación de bótox, contra las arrugas.

En el país, en el 2016, las comisarías del MSP registraron cinco denuncias por presunta mala práctica médica (una en Pichincha y cuatro en Guayas). Pero muchos callan. Es el caso de las hermanas lojanas Victoria y Yolanda, de 32 años y 29 años. Se sometieron a rinoplastias (nariz ) que las dejaron con lesiones graves, por lo cual necesitarán otras operaciones.

Ambas viajaron a Guayaquil para operarse. Pensaron que primero tendrían una charla con su médico para conocer cómo sería la intervención, pero no fue así. Apenas llegaron al centro, pagaron y las ingresaron al quirófano. No hubo pruebas médicas.

“Yo llevé unos exámenes que me hice en Loja y ni siquiera los revisaron”, contó Victoria. Ahora, ellas tienen desviaciones en la nariz. A una le devolvieron los USD 1 600 que pagó por la operación.

El presidente de la Sociedad de Anestesiología, Milton Chango, recomienda a los pacientes dialogar con sus médicos para conocer sobre el procedimiento quirúrgico que les van a realizar. “Hacemos una visita preanastésica y les hablamos de los riesgos”.

Tampoco hay un registro del número de fallecidos por presunta mala práctica profesional en intervenciones estéticas ni cuántos médicos han sido procesados. El Consejo de la Judicatura indicó que, desde la vigencia del Código Penal, en agosto del 2014, hasta octubre del 2016, se registraron 31 causas de homicidio por presunta mala práctica médica.

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