19 de febrero de 2016 13:11

Un sistema devuelve las funciones vitales a cadáveres para el estudio de medicina 

En Francia se inventó un método para insuflar vida a un cadáver congelado y así lograr mejores prácticas médicas.

Foto referencial. En Francia se inventó un método para insuflar vida a un cadáver congelado y así lograr mejores prácticas médicas. Foto: Wikicommons

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 0
Contento 6
Agencia AFP

El corazón late, la sangre circula, los pulmones se ensanchan... En realidad es un cadáver descongelado con el que los alumnos de cirugía hacen prácticas. Un sistema que presume de ser único en el mundo.

Se llama Simlife. Fue fabricado y patentado en el laboratorio de anatomía de la facultad de medicina de Poitiers (centro oeste de Francia) por Cyril Breque, un experto en biomecánica.

Hasta ahora, los estudiantes de medicina y farmacia aprendían el oficio con cuerpos inertes o, en el mejor de los casos, con maniquíes interactivos. Pero “éramos conscientes de que las disecciones clásicas ya no respondían a las expectativas”, explicó el profesor Jean-Pierre Richer, responsable del centro de simulación de la facultad.

“Ya no se aprende en el bloque operatorio, al lado del cirujano y de un paciente de verdad”, afirma. En Francia, por ejemplo, “las nuevas directivas nacionales dicen claramente 'la primera vez nunca con un paciente'”.

Simlife se ideó para que el futuro cirujano se enfrente a una situación “lo más parecida posible a la realidad” pero sin riesgo para el paciente.

En una sala, una treintena de estudiantes practican la sutura con patas de cerdo, mientras que en el bloque operatorio de al lado una alumna asiste a una doble extirpación de riñón en un Simlife que parece vivo.

El abdomen de piel rosada se levanta rítmicamente, el pulso es estable cuando los dos cirujanos hacen un corte hasta el ombligo para sacar las vísceras. Sólo el olor y el color verduzco delatan que se trata de un cadáver descongelado muy lentamente para hacerlo pasar en unos días de -22°C a +37°C.

Bricolaje y jardinería 

La sangre artificial que circula devuelve rápidamente el color natural a los órganos y tejidos. “Ves, allí, la vena cava, en realidad es así, rosada y azulada”, explica el profesor Jean-Pierre Faure, corresponsable de la escuela de cirugía de la Universidad de Poitiers.

Sacan despacio los intestinos para no obstaculizar la operación. Después de una hora de trabajo, extraen un riñón, pero surge una hemorragia. El equipo la para, visiblemente tenso.

“¿Ha visto? Tenemos dos profesionales tan concentrados en el trabajo que se olvidaron de que era un simulacro. Es la vida real en un bloque operatorio con todas sus vicisitudes. El palpado es algo irremplazable para el cirujano. Si se simula la respiración en estos cuerpos, también es para entorpecer el trabajo del cirujano”, comenta el profesor Richer.

Detrás del campo operatorio quirúrgico que oculta el rostro del “paciente” se esconde la maquinaria de Simlife: dos carritos con un monitor.

“Lo de allí es una parte neumática para la respiración, y allá la hidráulica para la circulación sanguínea”, detalla Cyril Brèque, un médico con gran habilidad para las actividades manuales.

Con un destornillador en mano, adapta en una válvula la presión de inyección de la sangre falsa. “Un poco de pintura, un aditivo para obtener la viscosidad de la sangre, todo el material proviene de tiendas de bricolaje y de jardinería” , sonríe. Los tubos y válvulas de riesgo... En total cuatro Simlife costaron sólo 20 000 euros (USD 22 250).

“Con el tiempo, se miniaturizará todo y se pilotará por wifi desde una tableta. Estamos trabajando para introducir una serie de posibilidades. Lo que hace único nuestro sistema es que es adaptable”, asegura el profesor Richer.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (2)
No (0)