Un estilo en el cual todo es posible y aceptable 

Este ambiente creado por Nina Smith conjuga todos los elementos del estilo: esculturas, arcones, tonos atrevidos...
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Redacción Construir (I)

El minimalismo es un estilo que ha permanecido por mucho tiempo como dominante en la decoración de los ambientes actuales.

Sus diseños se basan en líneas rectas y simples. En esta tendencia, el área social tiene prácticamente un solo ambiente, no hay divisiones. Además, las cocinas son más abiertas, funcionales y estéticas.


La frase que define a esta tendencia es ‘menos es más’, postulado que nació de los labios del arquitecto alemán Mies van der Rohe y se convirtió en el caballo de batalla de la Bauhaus, icónica escuela de la arquitectura y el diseño mundiales.


Pues al minimalismo le ha nacido un competidor que navega por el polo opuesto: el maximalismo. 
En esencia, este estilo es una combinación de estilos con cierto tipo de piezas de conceptos barrocos, rococós, republicanos, étnicos, tradicionales, antiguos


¿Cómo se fusionan esos estilos contrapuestos? A través de textiles, estampados de líneas, de flores, rayas… en tonalidades fuertes, no colores llanos.


Para la diseñadora Nina Smith, el maximalismo en el diseño de interiores es el reflejo de una sociedad influida por los diferentes y constantes ‘revivals’ y por el reciclaje, tanto de modas como de ideologías. 


Es un modelo más abierto a la voluptuosidad y a la sensualidad, a veces mezclado con elementos hippies, en el cual el color y las formas volumétricas acaparan el espacio


“Cuando elegancia y sofisticación crean una jaula de oro o torres de marfil, donde defenderse de lo gris, uniformado y aburrido de una contemporaneidad que ha hecho del feísmo y la repetición industrial una bandera estamos hablando de maximalismo”, dice Smith. 
Pero este estilo tiene otras aristas expresivas

Las fórmulas democráticas del pop, reminiscencias de la revolución mexicana; viejos arcones y baúles de las abuelas recuperados de las bodegas, 
“Esta expresión involucra el uso individual del orden para crear el caos; y viceversa”.


El maximalismo, explica el arquitecto Eduardo Vallejo, es una corriente artística que surge a fines del siglo XX e inicios de este siglo. A diferencia del minimalismo donde ‘menos es más’, en el maximalismo ‘más es más’ siempre.

Es un estilo donde todo puede incluirse, incluso, el minimalismo.
En esta corriente desaparece el ángulo recto y vuelven los ornamentos, los acabados sofisticados y las formas caprichosas. Las antigüedades son bien recibidas. Y las máscaras (venecianas, tribales, étnicas), también.

Se utilizan el terciopelo, las panas, telas muy pesadas y una combinación variada de colores como damascos, verdes, violetas... La luz se transforma en un recurso de ambientación. Esta es teatral y dramática, por lo que los candelabros son bien recibidos.

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