1 de diciembre de 2015 00:00

Mauro, el payaso de 'Corteo' que vive su propio carnaval

Foto: El artista lleva 10 años con el Circo del Sol y terminará la temporada de 'Corteo' en Quito. Foto: Diego Pallero/El Comercio

Foto: El artista lleva 10 años con el Circo del Sol y terminará la temporada de 'Corteo' en Quito. Foto: Diego Pallero/El Comercio

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Pamela Castillo

Tiene el cabello gris, habla en castellano con acento italiano y no para de bromear. Mauro Mozanni es en la vida real como en el escenario: un clown, un bromista, una persona entretenida. Es el protagonista de la obra 'Corteo' del Circo del Sol y encarna a un payaso que lleva su mismo nombre, Mauro, y que aprende a celebrar la muerte como un carnaval.

Como en el escenario, a Mauro le espera una nueva vida después de que finalice la temporada de 'Corteo', que cumple sus últimas funciones en Quito. “Es una mezcla de emociones”, dice, pero en Italia le espera su compañía de teatro, en la que trabaja con pocas personas montando obras alrededor del mundo.

Después de 10 años, este artista se despide de 'Corteo', obra que creó y en la que se encarna, prácticamente, a sí mismo. “El director puso las ideas, la estructura y los textos. Las situaciones se daban en un trabajo de creación actoral. Un actor y un clown ponen mucho de sí mismos y eso es lo que pasa en mi show: es un poco mostrar mi historia, pero transformada”.

Cuenta que en Italia, el dicho de “soñé que morías” es un símbolo de que la vida de esa persona será prolongada por lo que, dar vida a Mauro, el moribundo payaso, le da la sensación de prolongar su propia vida. “Son 10 años que hago ‘Corteo’, aunque no estoy siempre en la tierra: los últimos cinco años pedí hacerla solamente seis meses por año”.

Después de 'Corteo' mantendrá contacto con el Circo del Sol y no descarta la posibilidad de trabajar con la compañía circense en proyectos más pequeños. Sin embargo, la experiencia adquirida tras una década le ha permitido montar su propia compañía de teatro e iniciarla desde cero, con sus propios contactos.

“Tengo una sensación mixta: estoy un poco sentimental, con un poco de melancolía, un poco de ansias... Sabes que vas a terminar algo para empezar de nuevo. Soy afortunado porque tengo mi compañía de teatro en Italia, pero esto es como decir 'hasta luego' a una amante, sabiendo que tienes que dejarla porque ya no puede venir contigo”.

Califica su rutina de 'esquizofrénica', pues vive entre acróbatas, malabaristas y todo tipo de personajes -que suman más de 200- y, cuando va a su compañía de teatro, se rodea por siete personas. “Es como cambiar de dimensión. Aquí (en el Circo del Sol) tenemos 30 técnicos, es una situación muy afortunada para el artista. En cambio, en una compañía más pequeña el artista tiene que hacer de todo, buscar contactos, ordenar las cosas y ayudar a los técnicos”.

Está en Quito por primera vez presentando 'Corteo' desde el pasado 19 de noviembre. Su adaptación al clima y a la altura de la ciudad no fue sencilla, pero comenta que, quienes tienen el trabajo más difícil con la aclimatación, son los acróbatas.

“Las primeras dos semanas siempre son difíciles. Los personajes de los payasos tenemos momentos un poco complicados con los movimientos, pero lo más fuerte es para los acróbatas, que tienen que acostumbrarse. Pero tenemos dos bombas de oxígeno, en caso de que haya problemas”.

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