6 de agosto de 2014 00:00

El matrimonio de menores creció 8,5 veces en seis años

Jenny Navarro /El Comercio 

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Redacción Sociedad (I)

No quería creerlo. Lucía sentía que era demasiado joven para tener un bebé, a sus 17 años.

Cuando se enteró que estaba embaraza entró en ‘shock’. Corría el 2002. Lo primero en lo que pensaron con su pareja era en si debían o no casarse. En un principio ella no quería hacerlo, pues estaba aún en último año de bachillerato.

Pero sus familiares y amigos coincidieron en que ellos debían “hacer las cosas bien” y compartir un hogar. Se casaron.

Los matrimonios de menores de edad se han convertido en una tendencia en el país. Según el Registro Civil, en el 2009 se registraron 236 y para el 2014 la cifra ya bordea los 2 251. Es decir, creció 8,5 veces.

Este paso fue duro para Lucía. Aún cree que sus sueños de ser pintora se truncaron y que hasta ahora tiene una responsabilidad mayor. Tuvo que interrumpir sus estudios para cuidar a su bebé, pero con esfuerzo logró culminar la secundaria y también obtener una tecnología en administración. El apoyo de su padre y esposo fue clave.

No ocurrió lo mismo en el caso de Fátima, en 1990. Ella tuvo que casarse a los 15 años. Una de sus hijas, Carolina, hoy de 25 años, cuenta que al enterarse de que estaba embarazada decidió escaparse con su novio.

Pero luego de dos meses de convivencia las cosas no salieron como esperaban y Fátima intentó regresar a su hogar. Sus padres los obligaron a casarse para que pudieran vivir juntos.

Confiesa que la relación no siempre fue sólida, principalmente por las infidelidades de su esposo. En más de una ocasión intentó dejarla.

Su esposo -dice- la amenazó con quitarle a su hija. Ella no conocía de leyes y siguió con él. Procrearon 14 hijos más.

Esos problemas no necesariamente responden al factor de la edad. La psicóloga Ana Jácome sostiene que no existe una edad “adecuada” para el matrimonio ya que depende de la visión desde la cual se lo analice. Desde una perspectiva psicológica, la adultez se gesta entre los 18 y los 26 años. Pero -explica- se debe tomar en cuenta que desde la neurofisiología, el cerebro funciona como adulto desde los 12 años.

De acuerdo al Código Civil, en el Ecuador la edad permitida para casarse es a partir de los 12 años para las mujeres y 14 para los hombres, ambos con la autorización de sus padres.

Para Farith Simon, especialista en derechos de la niñez y adolescencia, las leyes ecuatorianas establecen una edad inadecuada ya que responde a una distinción que se utilizaba en Roma, donde la capacidad reproductiva se asociaba a la madurez psicológica.

El Comité por los Derechos de los Niños de la Organización de Naciones Unidas en el 2010 pidió elevar la edad permitida para casarse a estándares internacionalmente aceptables (18 años). Lo contrario atenta contra los derechos de la niñez y de igualdad de género. Así lo asegura la ONU Mujeres, que en su informe del año 2010 argumentó que permitir el matrimonio a este segmento afecta las oportunidades educativas de los jóvenes.

Simon coincide en que los estudios demuestran que en esta edad la maternidad genera daños que pueden ser permanentes. Por ejemplo, se produce una recesión escolar alta y se impide desarrollar plenamente su adolescencia e infancia, además de las implicaciones económicas.

Según el último censo de población realizado en el 2010, en el país se registraron 2 609 casos de niñas de entre 12 y 14 años que tuvieron al menos un hijo nacido vivo. El mayor índice lo tiene Guayas seguido por Manabí y Los Ríos.

La socióloga Natalia Sierra explica que el cuerpo se modifica socialmente, ya que aunque esté preparado biológicamente para ser madre, si no sucede lo mismo psicológicamente, se produce un conflicto.

Es lo que desencadena, por ejemplo, que las parejas actúen con inmadurez y terminen separándose, cuando se casan jóvenes, señala.

Las sociedades modernas han permitido que el tiempo de preparación para asumir una vida adulta se postergue, a diferencia de lo que sucede con las sociedades agrarias. Por esto el matrimonio a esta edad produce un choque ya que implica un cambio drástico.

Este tema se halla en debate legislativo desde el 2010 en Ecuador. Ese año se presentó en la Asamblea un proyecto de de Ley Reformatoria al Código Civil; el Informe del primer debate se realizó en febrero del 2012, aunque había posturas opuestas.

Una defendía el matrimonio desde los 16 años con autorización de los padres, mientras que la otra establecía la edad mínima de 18. La asambleísta Gina Godoy explica que aún falta el Informe del segundo debate, pero actualmente se busca unificarlo en 18 años.

El problema de aplicar una ley con lógicas modernas es que nuestra sociedad no es heterogénea, según Sierra. Es por esto que la socióloga resalta la importancia de un estudio profundo que tome en cuenta el carácter plurinacional del país y las costumbres.

Para el abogado David Meza, las leyes deben evolucionar y no se puede limitar el casamiento solo desde los 18 años, si a los 16 se puede trabajar y votar. Para él esto no evitará el embarazo precoz, pero puede frenar matrimonios forzados.

Con su experiencia, Lucía cree que se debe fomentar una educación que hable de lo que implica casarse y ser madre.

En contexto

Más de 700 millones de niñas en el mundo han sido obligadas a casarse, según la Unicef. En julio pasado, la noticia de que un niño de 8 años contrajo nupcias en Sudáfrica con una mujer de 61 años levantó alertas y puso en debate la edad idónea para casarse.

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