4 de octubre de 2016 00:00

Michael Sheen y Lizzy Caplan no le temen al tabú del sexo

Los protagonistas de la serie ‘Masters of Sex’ ­revelan algunos detalles de la cuarta temporada, que acaba de estrenarse en el Ecuador por la señal de HBO

Los protagonistas de la serie ‘Masters of Sex’ ­revelan algunos detalles de la cuarta temporada, que acaba de estrenarse en el Ecuador por la señal de HBO. Foto: Cortesía

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Fernando Criollo
Redactor (E)

En el 2013, un hombre con un innato sentido de la curiosidad y una mujer visionaria y decidida iniciaron una revolucionaria investigación, en la serie ‘Masters of Sex’, una producción de HBO ambientada entre los años 60 y 70. Se trata de Michael Sheen y Lizzy Caplan, los actores que interpretan a William Masters y Virginia Johnson, una pareja profesional que, en la vida real, fue pionera en el estudio de la sexualidad humana y mantuvo una relación amorosa.

Tres años después, con el estreno de la cuarta temporada de esta serie ganadora de un Premio Emmy y nominada a los Golden Globe, los resultados de las primeras investigaciones saltan a la vista, mientras el amor surge como otra variable que podría ser objeto de un experimento, quizá mucho más complejo que el anterior.

En el inicio de la cuarta temporada, al aire desde el 30 de septiembre de 2016, la atracción confesa entre Bill y Virginia acentúa un distanciamiento entre ellos, que se deriva en un momento de incertidumbre respecto del futuro y son los propios intérpretes quienes, en exclusiva para EL COMERCIO, revelan algunos detalles de la historia.

Sheen siempre ha pensado en la serie como una obra griega, en la que un hombre arrogante es castigado por los dioses, para que aprenda algo sobre la humanidad y la humildad. “Quería interpretar a alguien que fuera un misterio para sí mismo”, dice el actor sobre un personaje que, en esta temporada, empieza a experimentar una extraña libertad.

Pero el actor no ve a Bill Masters como un hombre fuerte, sino más bien como un ser humano complejo, obsesionado con el control, que no admite ninguna debilidad, pero internamente vulnerable y dominado por sus miedos.

Caplan reconoce que su personaje se encuentra en una posición incómoda, que genera cambios que la llevan a adoptar ideas más tradicionales sobre las relaciones o la familia. Para la actriz resulta importante resaltar esos cambios en esta nueva temporada, en la que los protagonistas participan muy cercanamente en el desarrollo de los guiones.

Por su naturaleza, la serie asumió el reto de abordar temas que incluso en tiempos modernos podrían considerarse un tabú, imponiendo a su vez un reto al elenco en el trabajo de escenas de connotación sexual.

Sheen admite que nunca tuvo problemas con la desnudez. “Lizzy y yo hicimos escenas de sexo y nos sentimos cómodos uno con el otro, creamos un clima en el estudio que nos dejó cómodos y seguros, entonces salió todo bien”, dice el actor, que se siente más incómodo frente a escenas que requieren mostrar vulnerabilidad emocional. Para Caplan fue como enfrentarse a una si­tuación aterradora de la que salió “invencible”.

Esa exploración en la que se sumergen Bill y Virginia se desarrolla en una época de gran actividad entre los movimientos raciales y feministas. Un contexto en el que el trabajo de esta pareja se convertía también en un acto revolucionario. “En la década de los 50 había un motivo para tener un hospital para blancos y otro para negros, y ahora la gran cuestión social que enfrentamos se refiere a los derechos de las mujeres”, expresa la actriz sobre el marco de referencia histórica en el que se desarrolla la serie.

Luego de tres temporadas, la historia aún no está definida y para el protagonista, quien ha construido el personaje desde sus propias experiencias, la idea de involucrarse en una serie a largo plazo es como narrar la vida tal como es. “Se puede explorar la idea de que las personas cambian, y eso es muy poderoso”.

Ese incesante cambio es para el actor uno de los valores agregados de la serie, en la que la revolución es una idea constante. “Para estar vivo es preciso experimentar una revolución permanente, si no tendrás solo una existencia fantasmagórica”, dice el actor.

Para Caplan, esta producción supuso además un giro en su carrera en cuanto a géneros. “Quedó claro que los grandes dramas tienen elementos de comedia, y mis comedias favoritas suelen tener momentos muy profundos. Actualmente hay una buena mezcla de los dos géneros”, concluye la actriz sobre los matices narrativos de la serie.

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