14 de noviembre de 2015 00:05

Mashpi, la naturaleza en pleno

Mashpi Lodge fue nombrado, por segundo año seguido, Mejor Hotel Ecológico del Ecuador en los World Travel Awards.

Mashpi Lodge fue nombrado, por segundo año seguido, Mejor Hotel Ecológico del Ecuador en los World Travel Awards. Foto: Julio Estrella/ El Comercio

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Paola Gavilanes
Redactora (I)
pgavilanes@elcomercio.com

Los paraísos encantados existen y uno de ellos está en el noroccidente de Pichincha, en la región de El Chocó. Ese sitio mágico se llama Reserva Ecológica Mashpi y está asentada sobre 1 200 hectáreas.

Alrededor de ese territorio, que es privado, hay una zona de amortiguamiento de 17 000 hectáreas, a la que se le conoce con el nombre de Mashpi-Guaycuyacu y Saguangal, primer área protegida del Distrito Metropolitano de Quito.

Parte de la Reserva Ecológica Mashpi corresponde a un bosque secundario, producto de la tala de árboles. El bosque primario, donde habita la mayoría de fauna y flora, es cuidadosamente protegido, pues el objetivo de quienes adquirieron esas tierras es conservar lo que queda de esa región en el Ecuador (solo 10%).

La reserva privada está a 180 minutos de Quito, atravesando Pomasqui, San Antonio, Calacalí, Nanegalito, Tulipe...

Camino a Mashpi, los turistas pueden apreciar los distintos tipos de bosques: seco, lluvioso-tropical, nublado. La reserva goza de dos tipos: nublado (1 400 metros sobre el nivel del mar) y lluvioso-tropical (500 msnm). La mayor parte del tiempo está nublado y cuando llueve, el agua alcanza los 6 000 milímetros al año.

La Reserva pertenece a la parroquia Pacto, conformada por 29 comunidades, entre ellas, Mashpi, nombre de la reserva y de la nueva especie de rana que se descubrió hace poco.

Los anfibios, precisamente, forman parte del encanto de ese lugar, donde también hay culebras, mariposas, tucanes, cabezas de mate y una infinidad de insectos.

Todos ellos conquistan a los turistas extranjeros y nacionales que visitan el lugar, cerca de 3 000 al año. Los recorridos los hacen acompañados de los guías que trabajan en el Mashpi Lodge, una burbuja de lujo, modernidad y confort en medio de la selva. Hay guías locales y naturalistas.

Los biólogos Carlos Morochz Andrade, de Ecuador; y Jaime  García, de España; buscan especies cada noche.

Los biólogos Carlos Morochz Andrade, de Ecuador; y Jaime García, de España; buscan especies cada noche. Foto: Julio Estrella/EL COMERCIO

José Napa es uno de ellos y a pesar de frecuentar ese lugar por más de 15 años sigue sorprendiéndose con la fauna y flora que aparece cada día.

La sorpresa la contagia a los turistas, que con cámara en mano intentan captar los mejores momentos. Durante la expedición, a través de los 11 senderos, Napa cuenta detalles de cada una de las aves que logra observar. Son muchas y él las conoce a cada una. Según los últimos registros, existen 400 especies de aves, entre ellas, 22 de colibríes.

Los turistas recorren cascadas, un criadero de mariposas, donde observan el proceso de crecimiento, una torre de control... Los amantes de la aventura también disfrutan de la vista que les ofrece la bicicleta voladora, suspendida en un cable de 200 metros de largo.

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