8 de diciembre de 2014 10:27

Martín Caparrós, el autor que sembró polémica en Feria del Libro de Guadalajara

Martín Caparrós, escritor y periodista argentino, no fue parte de la delegación oficial de autores del Gobierno argentino para la FIL de Guadalajara. Foto: AFP

Martín Caparrós, escritor y periodista argentino, no fue parte de la delegación oficial de autores del Gobierno argentino para la FIL de Guadalajara. Foto: AFP

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Agencia AFP

"Soy un pesado que siempre hizo todo lo posible por hacer lo que le gusta y terminé consiguiéndolo", lanza pícaro Martín Caparrós, un reconocido autor argentino que en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) dejó ácidas columnas y polémicas con la Casa Rosada.

"Yo estoy jubilado hace como 30 años, entonces me dedico a hacer lo que me gusta", bromea en entrevista con la AFP Caparrós, de 57 años, al considerar que goza de una situación "privilegiada" como escritor y periodista en una industria mediática cuyo modelo económico se torna caduco.

"Me impresiona la cantidad de palabras sobre dinero y economía que se intercambian actualmente los periodistas. A mí me gustaba más cuando no hablábamos tanto de plata pero entiendo por qué ahora lo hacemos", señaló.

"Los chicos ahora no van a pensar '¿cómo hago el mejor diario del mundo?', sino el mejor medio (...), una palabra que ahora no se sabe qué quiere decir y eso es lo interesante del momento", sostuvo Caparrós, quien se inició como periodista a los 16 años y escribió sus primeras novelas poco después, viviendo en París y España mientras su país padecía la última dictadura militar (1976-1983).

"Soy malo para dar consejos e infundir valores, pero lo que digo (a los jóvenes escritores) es que aprovechen el enorme privilegio de estar haciendo lo que quieren hacer. Disfrutar de ese privilegio y hacerlo bien es casi una obligación", dijo con su voz ronca el autor de 'A quien corresponda' (2008).

"Todo texto es un fracaso"

Caparrós, de cráneo desnudo e inolvidable bigote blanco, llegó con su extensa obra 'Hambre' bajo el brazo a la feria de Guadalajara (oeste de México), la más importante de habla hispana y que culminó este domingo (7 de diciembre).

A través de sus más de 600 páginas, el argentino constata en una decena de países la "carencia de alimento lenta y sostenida, con millones y millones de personas que comen menos de lo que deberían y por lo tanto no se desarrollan y (...) pierden la capacidad de pensar y pelear lo suficiente como para rebelarse".

"No sé si esto puede pensarse como una política voluntaria de Estado, pero sin duda beneficia mucho a quienes quieren que se mantengan las estructuras de desigualdad, injusticia y marginación", añadió el autor.

La cuestión es hallar el sistema político capaz de resolver esto, subrayó Caparrós, cuya obra se inicia con palabras del irlandés Samuel Beckett: "Intenta de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor".

Para el bonaerense, ganador de los premios Herralde (2011) y Rey de España (1992), "cualquier texto es un fracaso". "Entre la infinita potencia de aquello que está por ser y la mediocre realidad de lo que ha sido, siempre hay un fracaso en el medio", dice entre risas.

"El café que no fue"

En una columna cotidiana del diario local Milenio, Caparrós retrató sus impresiones de la feria: de las "viudas de los grandes escritores que están ahí para vengarse (...) y convierten a sus maridos en ese viejo que escribía tonterías", al "cataclismo" que le significó leer por primera vez a su compatriota Ricardo Piglia.

También escribió sobre "el café que no fue" y que surgió de una polémica con el gobierno de Argentina, el país invitado de honor del festín literario.

Resulta que la delegación oficial excluyó a Caparrós y a autores como Beatriz Sarlo, Santiago Kovadloff y Jorge Asís, todos ellos críticos del gobierno.

Cuestionado por el asunto, el canciller Héctor Timerman minimizó la polémica y aseguró al diario Clarín que incluso se acababa de tomar un café con Caparrós. "Pero el café, que yo sepa, no me lo tomé nunca. Aunque hay, faltaba más, otras opciones: que si me lo tomé sin darme cuenta, que el ministro miente", respondió un irónico Caparrós.

La historia del café es "una tontería que no merece ninguna atención (...), pero me gustaría saber por qué el gobierno de Argentina se siente tan inseguro que hasta la mínima crítica de un escritor podría molestarlo de forma tal que prefieren que eso no se produzca en este tipo de foros", comentó el escritor.

Consultada por AFP, Magdalena Faillace, embajadora de asuntos culturales de Argentina, dijo que sólo se eligió a 55 escritores, que se buscó que estuvieran representadas varias generaciones y que puede decir "con orgullo" que los que no están en la lista "no es que fueran excluidos por razones ideológicas", sino de presupuesto.

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