1 de marzo de 2016 06:36

Marta Andreu: 'El documental no es un género, es una forma de relacionarse con el mundo'

Marta Andreu (nació en Barcelona) Dicta talleres de escritura cinematográfica documenta

Marta Andreu (nació en Barcelona) Dicta talleres de escritura cinematográfica documental. Foto: Cortesía Víctor Cóndor

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Giovany Astudillo

La productora española Marta Andreu es reconocida en el mundo por su trabajo en escritura cinematográfica. Ella participó esta semana en Cuenca en el taller de cine documental ‘Filmar la realidad, mirar la relación con el mundo’ organizado por la Asociación de Documentalistas del Ecuador (ADEC).

¿Qué es lo único indispensable (sobre todo en realidades precarias económicamente como la ecuatoriana) para hacer una película?

Tener algo que decir y tener la capacidad de dialogar con la materia, que en este caso es la realidad. Es decir, ser capaz de formar parte de ella, tocarla, experimentarla. No tener miedo a vivir lo que estamos diciendo y, en tercer lugar, tener una sensibilidad que está formada por algo que no se transmite y está relacionada con la habilidad. La sensibilidad de poder ver aquello que otros no, pero también es la curiosidad y la dedicación de leer y vivir. Finalmente, ser capaz de formar parte de algo, tener un compromiso, una responsabilidad. Dejar una imagen del mundo en el que vivimos.


Esta suerte de cuatro requisitos básicos se superpone a los recursos tecnológicos.


Claro. Ahora uno puede hacer una película con un móvil. No necesitamos grandes recursos, pero es fundamental encontrar la forma justa para decir aquello que queremos. Seguramente fracasaremos si hacemos la Guerra de las Galaxias con un móvil, pero cuando uno cuenta historias íntimas, personales, familiares los recursos no son tantos.


Usted va por el mundo asesorando películas de Montevideo a Barcelona, a Cali, a Berlín… escuchando proyectos, ¿cómo se sitúa frente a ellos?

Delante de todos estos proyectos siento que cada uno es un mundo, es una forma de ver el mundo. Inevitablemente, estar frente a eso te remueve y cuestiona tu forma de ver el mundo y sentir el cine, y no deja de ser un enriquecimiento constante. Mi trabajo es llegar y prestar mis ojos para intentar darles una distancia con su proyecto y que vean cosas que quizá por su cercanía no las vean. Les pongo un espejo delante y, al mismo tiempo, ellos me prestan sus ojos y cuando viajo a otro lugar me voy sabiendo que he entendido un poco más de una realidad, no porque me hablen de ese país, sino porque me hablan de ellos mismos. Es un aprendizaje constante. A nivel práctico es generar una comunidad que va más allá de las fronteras. Luego de cada taller quedan relaciones que se extienden en el tiempo.


Ha hablado varias veces de la búsqueda que debe emprender cada película, cada director, ¿usted qué busca?

De la vida y del cine espero que aquello que salga a mi encuentro, ya sea una persona, una película, un libro, una obra pictórica, tenga la habilidad o virtud de descubrirme y no a mí de forma personal, sino identificar en ello la virtud de descubrir algo de lo que significa vivir. Hay películas que tienen la capacidad de descubrirnos algo que estaba en nosotros, pero no habíamos reparado en ello. Hacerte sentir y pensar y preguntarte por algo. Sentir que estás vivo. Reconocer que algo estaba allí, pero no lo habías visto.


En uno de sus talleres también dijo que el documental no es un género sino un gesto. ¿Qué es un gesto cinematográfico?


Es un gesto en doble sentido. Es un gesto cinematográfico porque implica un impulso a partir de lo que se está creando y, sobre todo, pide que quien crea genere un pacto con la realidad, pero también con el espectador. Es un gesto porque cada una de las películas es una forma de hablar, moverse, expresarse… Cada una de ellas es un gesto único, pero también es simplemente un gesto en el sentido de que, a mi entender, el documental es una forma de relacionarse con el mundo. Es cómo, a partir de la materia y la realidad, puedo dibujar, moldear, construir un objeto y esa figura es portadora a la vez de mi forma de ver el mundo. En ese sentido, no creo que sea un género porque por un lado es libre y por el otro comparte los mismos procesos de trabajo que otras disciplinas creativas de la literatura, pintura, música, arquitectura, danza…


¿Hay alguna característica común en el cine documental que se está haciendo hoy? ¿Qué diferencia al documental de hoy, del que se hacía en los 90, los 80, incluso a inicios del siglo XXI?

Si algo le pido a una película que sea capaz de hablar del tiempo en el que está hecha y a la vez sea atemporal. Que sea capaz de hablarnos de algo que es válido para hoy, mañana y el ayer. No creo que exista una cuestión de estilo, siempre y cuando reconozca que una película es el resultado del encuentro entre una mirada y la realidad. Eso para mí es una obra de arte y es lo único que pidiera que permaneciera. Sociedades que sean capaces de crear obras y no productos.


Usted decía que deben ser atemporales y que muestren ese momento, ¿cómo lograrlo?


Cuando Picasso hizo el Guernica mostró un momento histórico, que solo se podía pintar como el resultado de una guerra concreta, en un lugar concreto y pintada por alguien a quien esa guerra dolía, pero al mismo tiempo habla del dolor y eso es atemporal. Es decir, hay que hacer una reflexión de la vida y de lo que es estar vivo.

La memoria suele ser crucial en los documentales (la que nos ha constituido, la que está en construcción), ¿de qué se trata en el fondo esta relación entre memoria y cine?

El cine es memoria. Tiene esa capacidad de convertirse en memoria. Una imagen nos hablará de lo que estuvo allí. Pero el relato también apela constantemente a la escritura, que solo puede existir si está edificada a través de la memoria. El hombre cuando vive genera memoria constantemente y el cine trabaja con la materia de lo vivo, por lo tanto en el momento en el que lo captura lo convierte en vivencia.

Hoja de vida

Marta Andreu (nació en Barcelona) Dicta talleres de escritura cinematográfica documental. Es licenciada en Comunicación Audiovisual y Máster en Documental de Creación por la Universitat Pompeu Fabra. Coordinadora Académica de DocMontevideo. En 2004 creó Estudi Playtime para dedicarse a la producción documentales de creación.

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