13 de abril de 2017 00:00

La marimba se construye bajo pedido en Esmeraldas

Alberto Castillo es uno de los hábiles fabricantes de la marimba en Esmeraldas.

Alberto Castillo es uno de los hábiles fabricantes de la marimba en Esmeraldas. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

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Marcel Bonilla
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

La construcción de la marimba, considerada el instrumento emblema de la cultura afroesmeraldeña, se cumple a través de pedidos a los grandes cultivadores de esta tradición artesanal en la provincia.

Quienes la elaboran son músicos dedicados a descubrir los secretos de los ancestros a través del sonido envolvente del pambil y de la caña guadúa, sus principales materiales.

Uno de los expertos es Alberto Castillo, quien las fabrica en su taller ubicado en el ingreso de la ciudad de Esmeraldas. Allí da forma a cada una de las piezas que integran el tradicional ‘piano de la selva’.

Entre sus materiales de trabajo están las guadúas, pambiles y chonta, cuyos pedazos abundan en laboratorio, donde se destaca una marimba que está a punto de ser terminada.

Castillo lleva tres décadas haciendo marimbas por tradición y amor a la música. Y aunque afirma que no es un negocio rentable porque los pedidos no son frecuentes, siente pasión por lo que hace. Al año elabora cinco marimbas, por las que cobra hasta USD 800 por cada una. Las construye en un tiempo máximo de tres días, si tiene todo el material listo -o seco-, y hasta en dos semanas en el peor de los casos.

En la década de los 90, Castillo construía hasta 100 marimbas anuales. En ese tiempo -dice el hijo de la reconocida artista y folclorista Petita Palma- las hizo para un proyecto cultural nacional. Dice que después los contratos disminuyeron.

Los orígenes de la construcción de la marimba -que se remontan a costumbres africanas- han motivado a músicos, como Benjamín Vanegas, a interesarse en su elaboración. Ahora hasta dan talleres sobre su historia en Esmeraldas.

Vanegas es uno de los modernos constructores que ha experimentado con otros materiales para diversificar la sonoridad de este instrumento. Como parte de un proyecto con su agrupación Taribo, por ejemplo, probó marimbas hechas con tubos de PVC.

En su taller trabaja cuidadosamente cada detalle, cuidando la calidad del sonido y el acabado de las piezas que dan una mejor presentación al instrumento.

En Esmeraldas no solo se fabrican marimbas en su tamaño normal, también las hacen en pequeñas réplicas que se utilizan como adornos o artesanías. En el Centro Artesanal de Esmeraldas se muestran algunas de ellas en sus 10 locales.

En la parroquia Borbón, en el norte de la provincia de Esmeraldas, los integrantes de la agrupación Madera Metálica elaboran el instrumento para­ compradores de Quito o de la Amazonía, desde hace 10 años.

Según Juan Pablo Garcés, integrante de este grupo, venden alrededor de 10 marimbas al año, de doble teclado, por las que reciben hasta USD 1 200 (por cada una).

La agrupación creó hace un año la marca MM, exclusivamente para sus instrumentos tradicionales, construidos en un taller ubicado en el malecón de la parroquia Borbón. “Para garantizar los pedidos, nos preocupamos porque las marimbas estén hechas con madera fina, como el laurel o cedro, a más del pambil y la guadúa”, indica Garcés.

En la población de Telembí, cantón Eloy Alfaro, se destaca el constructor Narciso Caicedo, quien también trabaja ­desde hace 25 años en la construcción del instrumento. A más de ser un experto fabricante enseña a los más pequeños su entonación.

En el norte de Esmeraldas no solo los afros construyen marimbas, también las hacen los chachis, para amenizar sus celebraciones religiosas o para uso comunitario. Uno de los reconocidos constructores de marimba de esta nacionalidad es Ramón Añapa, de la población de Santa María de los Cayapas, en el río Cayapas.

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