9 de octubre de 2017 00:00

El marido de la Mama Negra carga la comida de la comitiva

Los ashangueros visten de tela satinada con colores vivos, como turquesa y azul. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

Los ashangueros visten de tela satinada con colores vivos, como turquesa y azul. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Fabián Maisanche. Redactor
(F - Contenido Intercultural)

Los maridos de la Mama Negra son los encargados de proveer el alimento y bebida en la fiesta de la Santísima Trini­dad, en Latacunga. También son considerados los penitentes de la celebración al agradecera la Virgen de La Merced, los favores recibidos en el año.

Estos fornidos hombres que se disfrazan con coloridas ropas y pintan su rostro de negro son denominados ashangas o tiznados. En sus espaldas cargan la ofrenda, que puede pesar entre 200 y 300 libras. Caminan por las angostas y empedradas calles de Latacunga, durante las celebraciones de septiembre y noviembre.

Ángel Calvopiña representa a este personaje desde el 2014. El ashanguero participa en la fiesta que organizan los comerciantes del mercado La Merced de Latacunga. La preparación de la ofrenda que servirá para alimentar a los acompañantes toma tres días. En el primer día se faenan el cerdo, los pollos y los cuyes.

El comerciante indica que entre los familiares y amigos se encargan de lavar a los animales. Al finalizar, los colocan en fuentes gigantes con agua sal. “Esto permitirá que el cerdo, los pollos y los cuyes no se dañen en la caminata. Es importante que pasen toda la noche cubiertos con el agua salada”, asegura Calvopiña.

Al siguiente día, los animales son sacados del agua y puestos a secar. Mientras que en el tercer día se los adorna. Este ritual dura cuatro horas antes de la cabalgata de la Mama Negra. Allí, las mujeres con ayuda de los hombres adoban el cerdo.

Luego colocan el cerdo despostado sobre una estructura metálica y lo meten en una canasta de carrizo. A su alrededor ubican las banderas del Ecuador, de la ciudad de Latacunga y de la Virgen de La Merced. En finos maderos van los cuyes, gallinas, botellas de licor, vino, tabacos, fósforos y ajíes. Estos se ponen alrededor del chancho y se sujetan con finas cuerdas. A la ­ashanga se le pueden añadir algunas frutas como mandarinas, naranjas, piñas, entre otras.

“Cuando se tiene fe, todo sale bien y podemos llegar al sector de El Calvario para brindar los honores a Nuestra Madre de La Merced. La ofrenda nos servimos después entre todos”, indica Calvopiña.

La ashanga puede ser cargada por tres devotos, que se alternan en el trayecto. Antes de salir de la casa del prioste, se reúnen para verificar las cargas y pintarse el rostro de negro o tiznarse. De este modo, mantienen su anonimato y remarcan su sacrificio por fe.
Hay dos ayudantes que llevan una mesa para que apoyen el canasto cuando hay paradas en el desfile.

El alimento alcanza para 40 personas, que son los disfrazados y bailarines que representan a las diferentes agrupaciones que les acompañan.

“Esto lo hacemos por devoción y por las bendiciones de la Virgencita. Cuando desfilamos y llegamos al altar, le pedimos que el próximo año también podamos salir con una ashan­ga igual de cargada y próspera”, relata Manuel Taco.

En la cabalgata de la Asociación de Devotos de la Virgen de La Merced también participan las asociaciones barriales, sindicatos de trabajadores, clubes deportivos y agrupaciones religiosas.

Oswaldo Garzón es uno de los dirigentes de la asociación. Ha participado llevando la ashan­ga como símbolo de sacrificio y penitencia. El comerciante asegura que la tradición de ser el esposo de la Mama Negra significa llevar en sus hombros la comida y la bebida que se repartirá en la fiesta de bautizo de su hija Baltazara.

Juan Quevedo
y su familia son devotos de la ‘Patrona del volcán Cotopaxi’. El albañil indica que son varias generaciones que participan en estas festividades en la celebración de El Salto. Entre ellas están las esposas, madres y familiares que acompañan a los ashangueros hasta el final del desfile.

Este año recorrieron desde el redondel de la avenida Amazonas y continuaron por las calles Félix Valencia, Quijano y Ordóñez y Juan Abel Echeverría, hasta el sector de El Calvario, ubicado al oriente de Latacunga. En este espacio brindaron los honores a la Virgen de La Merced.

“Los tres primos que cargamos las ashangas nos preparamos con dos semanas de anticipación. El traje que usamos cada año es nuevo y utilizamos tela satinada con colores vivos, como turquesa, amarillo, naranja y azul eléctrico, para demostrar la alegría que tenemos por llevar esta ofrenda”.

Las ashangas están con el Ángel de la Estrella, Rey Moro, Capitán, Embajador y el Abanderado.

Los acompañantes de los ashangueros les dan de beber chicha para que tengan fuerza.

La comida es repartida par los loeros, carishinas, champuseros, huacos y curiquingues.

La fiesta de la Virgen de La Merced tiene tres cabalgatas en septiembre y una en octubre.

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