11/12/2015

‘María y el araña’, un filme en contra del silencio cómplice

María y el Araña’ se estrena en los cines del Ecuador este viernes 11 de diciembre. Foto Referencial: Archivo/EL COMERCIO.

'María y el Araña’ se estrena en los cines del Ecuador este viernes 11 de diciembre. Foto Referencial: Archivo/EL COMERCIO.

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Fernando Criollo

En la quinta película de la directora María Victoria Menis hay un silencio protagonista, que en el transcurso de la trama empieza adquiriendo un sentido funcional hasta convertirse en un discurso efectivo, tan emotivo como perturbador.

Video: YouTube: María y el Araña


La capacidad expresiva de los actores Florencia Salas y Diego Vegezzi son claves en la construcción de ese silencioso mundo, en el que la inocencia de un amor juvenil, entre una niña de 13 años que divide su tiempo entre ir a la escuela y vender folletos en el tren subterráneo y un chico que se gana la vida haciendo malabares vestido de Hombre Araña, esconde un devastador drama.

‘María y el Araña’ se estrena en los cines del Ecuador este viernes 11 de diciembre. En un diálogo con EL COMERCIO, la directora hace un recuento sobre el trabajo de la producción y sus intenciones.

¿De dónde surge esa necesidad de sumergirse en este mundo juvenil en transición, en constante contradicción?

Es un mundo que particularmente suele ser noticia cuando llega al drama. Quiero decir que es noticia por crímenes, suicidios o desapariciones.

Son niños, adolescentes, obligados a dejar su infancia porque son abusados por sus familias. Desde pequeños son víctimas sexuales, pero nadie habla.

Y de alguna manera la sociedad es cómplice al callar, al no querer ver. Y por eso me interesan. Porque son víctimas invisibles. Y no se trata solamente del abuso sexual.

Vemos a los chicos vendiendo en la calle, en los mercados, en los buses. Quiero decir, que veo una gran desprotección en estos mundos de la infancia y de la adolescencia.

Y quise contarlo desde el punto de vista de ellos.
Es una cinta donde el diálogo no es precisamente el protagonista.

¿Qué proponen los silencios en la historia de ‘María y el Araña’?

El silencio es protagonista porque nosotros, ciudadanos acostumbrados a hablar todo el tiempo, nos encontramos de pronto con una chica que se ha acostumbrado a guardar un secreto tremendo. Entonces lo calla todo.

Se ha alejado de los grupos escolares donde las chicas bailan, cantan y conversan y se mantiene al margen como un testigo solitario. De pronto se encuentra al chico Araña, que es gracioso, pero que en el fondo también es un solitario.

Y lo maravilloso es que juntos viven una historia de amor donde se iluminan mutuamente.

¿El rodaje ha sido tan íntimo como la historia de los dos chicos, cómo ha sido la interacción y la química entre los protagonistas?

El rodaje ha sido lo más íntimo posible. Muy cuidado y con mucho ensayo previo en el que Florencia y Diego se han ido conociendo.

Han estado mucho tiempo en el subterráneo, han compartido situaciones en las plazas, y se han convertido en cómplices durante dos meses previos al rodaje.

Al llegar al momento del rodaje se conocían muy bien, ya eran amigos y compañeros. Tenían muy buena química y en la película pudieron reconstruir esta relación tan maravillosa.

¿Cómo se trabajó desde la dirección para que puedan transmitir frente a cámara las emociones y sentimientos que exigía el guion?

Lo más importante es que los actores encuentren a sus personajes. Los puedan armar desde todo punto de vista y fundamentalmente desde su interior.

Por eso Florencia ensayó mucho en la locación de su casa. Así, al momento de filmar cada uno habla y se comporta desde su personaje.

¿Cuáles fueron los principales retos durante la producción?

Para mí lo más importante es que todo resulte creíble, que la forma fluya con el contenido. Los escenarios, las casas, las calles, cómo cada uno de los personajes se viste, se maquilla o se peina.

Nos resultó particularmente difícil la cantidad de escenas que hubo que rodar en los subterráneos de Buenos Aires y que resulten naturales.

Esta es una coproducción con Ecuador y trabajamos con Daniel Andrade en cámara e iluminación y con Bunker Sonido, también ecuatoriano. Ambos me acompañaron interpretando los climas exactos que necesitaba la película.

¿Por qué ubicar los afectos y tormentos de los personajes en el contexto de esta realidad marginal?

Sabemos perfectamente que las temáticas de abuso ocurren en todas las clases sociales. Igual que las de maltrato, femicidios, etc. Pero en el caso de las clases marginales, estas se encuentran en la indefensión total.

Es una condición que lo hemos investigado mucho con el coguionista Alejandro Fernandez Murray.

¿Qué buscabas en los actores protagónicos que te llevó a escoger a Florencia y Diego?

En Florencia, buscaba el peso de guardar silencio, de tener un secreto muy duro, sufrir por ello. En Diego una melancolía, una ternura, que por momentos se pueden convertir en furia.

Pero lo más importante, que fueran capaces de ir contando , en medio de un ambiente sórdido, una exquisita historia de amor, que conmueva al espectador.

¿Hay alguna intención metafórica o simbólica en elementos como el subterráneo, la escuela, el barrio marginal, la máscara del hombre araña, los dibujos de María?

En el guión nos interesó mucho trabajar con las redes. Las redes que hoy en día se mencionan tanto como forma de comunicación, trabajo o solidaridad.

El chico Araña y sus redes, las redes del subterráneo, el papel araña con que se forran los cuadernos en los colegios, las redes de internet de las publicidades en el subte.

Sin embargo, a la hora de ayudar a estos chicos parecería que las redes no los ayudan y que esta población está por fuera de las redes.

El chico Araña existió en el subte de Buenos Aires con su malabarismo, y me parece una especie de superhéroe del subdesarrollo. Los dibujos de María hablan de lo bello a pesar de la pobreza y la marginalidad.


¿Cómo se llegó a establecer la coproducción con Ecuador y cuál ha sido el resultado de esa experiencia?

Fue a través del plan de cooperación Ibermedia. Ha sido una coproducción ecuatoriana, argentina, francesa.

La película tuvo su estreno en Argentina, ahora en Ecuador y el próximo año en Francia. Ha recorrido numerosos festivales y ha sido un trabajo técnico y creativo de primer nivel.

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