19 de noviembre de 2015 00:00

Granos andinos se venden en nuevos formatos

Marcelo Farinango promueve el consumo de granos andinos en productos de consumo inmediato. Foto: José Mafla / EL COMERCIO.

Marcelo Farinango promueve el consumo de granos andinos en productos de consumo inmediato. Foto: José Mafla / EL COMERCIO.

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Ana Belén Veintimilla
Redactora
F - Contenido Intercultural

Hace dos años se descubrió una tumba en la Región Andina. La particularidad de esta fosa es que guardaba chicha y chuño -papa que se consume en el altiplano de Bolivia- en buen estado.

Marcelo Farinango, creador de Kawsay Andean Superfoods, recuerda esta historia porque le impresionó la preservación de los alimentos. Habló con especialistas para entender qué permitió este hecho y la respuesta fue el uso de la técnica de deshidratación. “Nosotros, hace más de 7 000 años, ya teníamos biotecnología propia. Ahora estas técnicas se utilizan en la NASA”, dice emocionado.

La apreciación no solo de técnicas sino de productos andinos fue algo que pudo registrar, a lo largo de 20 años, viajando por el mundo como organizador de eventos para promover los productos ecuatorianos en países como Japón, Malasia, Singapur o EE.UU.

Guiado por su experiencia realizó productos instantáneos a partir de granos: amaranto como cereal, quinua en barras energéticas o uvillas deshidratadas son algunas de las opciones que se pueden degustar.

Pero la visión va más atrás de este relato. Farinango es kichwa otavalo y aprendió el valor de productos como el amaranto por medio de Wilca, un yachak andino (personas que tienen el conocimiento y la sabiduría). Por él comprendió que el consumo de estos productos no es solo alimento para el cuerpo, sino también para el alma.

Así como “el cuerpo necesita de alimentos sólidos, el espíritu también”. Estos conocimientos -asegura Farinango- no se han plasmado en libros sino que se han transmitido de generación en generación en su comunidad.

Este sentido de colectividad se mantiene ahora en la producción de Kawsay en la que trabajan 150 familias de Otavalo y sus alrededores. “Se convierte en un sistema de comercio justo y emprendimientos de economía popular y solidaria”, indica Farinango. Puesto que a través de proyectos como este busca recuperar la agricultura que practicaban sus ancestros, así “hacemos un rescate de la soberanía alimentaria”.

Kawsay quiere decir vida y eso es lo que intenta transmitir Farinango con alimentos que generen una vida saludable a varios niveles para la humanidad rescatando alimentos de uso ancestral que él recuerda consumir desde pequeño.

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