20 de mayo de 2016 13:22

¿Por qué los sismos se sienten más fuerte en unas regiones que en otras?

Varios quiteños evacuaron los edificios tras las réplicas del terremoto. El sismo puede ser percibido más fuerte en ciertas regiones dependiendo del material de los suelos. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

Varios quiteños evacuaron los edificios tras las réplicas del terremoto. El sismo puede ser percibido más fuerte en ciertas regiones dependiendo del material de los suelos. Foto: Patricio Terán/ EL COMERCIO

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El suelo del Ecuador es un mosaico de diferentes texturas. Las montañas, los valles, las playas y volcanes se han formado a lo largo de la historia geológica cada uno con materiales similares y diferentes. Es así que dependiendo dónde uno esté, sentirá con mayor intensidad un sismo sin importar la distancia. Por ejemplo, el terremoto del 16 de abril ocasionó más daños en Guayaquil que en Quito, a pesar de que el epicentro ocurrió más cerca de la capital.

Cuando ocurre un temblor, la vibración genera un conjunto de ondas. Unas viajan por la superficie y otras por debajo del suelo. Mario Cruz, geomorfólogo de la Escuela Politécnica del Ejército, explica que las ondulaciones causarán más movimiento dependiendo del camino que tengan que recorrer.

Generalmente, en suelos de arcilla o muy arenosos se produce una amplificación de la onda sísmica. Esto ocurre “porque el material es más suelto y las ondas lo pueden mover más fácilmente”, explica Alexandra Alvarado, jefa del Departamento de Sismología de la IG-EPN. Por ello en un suelo compacto la vibración se siente menos.

Guayaquil, por ejemplo, está construido sobre un terreno arcilloso, mientras que Quito se asienta sobre roca volcánica más compacta. En otras palabras, el material rígido de los Andes actuó como una barrera y protegió a la capital.

Para entender esta diferencia de suelos uno tiene que viajar 75 millones de años atrás. Cuando los dinosaurios gobernaban el mundo, el Ecuador estaba sumergido bajo el mar. Toda la zona de la Costa y la Amazonía ecuatoriana formaba parte del suelo oceánico. Este fondo marino, al igual que el actual, estaba compuesto principalmente por arena, cuenta Cruz. Al pasar de los siglos, el agua se congeló en los polos y se retiró de los continentes. En la era Mesozóica, hace 65 millones de años, los Andes se levantaron con el movimiento de las placas tectónicas.

Como resultado, la gran parte del terreno de la costa es más arenoso. Esta es otra de las razones por la cual muchas casas se hundieron en la tierra tras el último terremoto cerca de Pedernales.

En este tipo de suelos Cruz explica que “en el momento en el que la onda sísmica esta pasando la arena vibra y pierde la capacidad de sostener peso. Entonces todo lo que está asentado en el suelo se hunde, se desbarata y se cae. Este fenómeno se llama licuación de las arenas”.

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