19 de agosto de 2017 00:00

La macana se teje en tres pueblos

Eloy Ulloa, de 81 años, teje la macana desde que tenía 20 años en Bulzhún.

Eloy Ulloa, de 81 años, teje la macana desde que tenía 20 años en Bulzhún. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Giovanni Astudillo 
Editor
(F-Contenido Intercultural)

El tejido de la macana o chal de la chola cuencana es el principal atractivo de los poblados de Bullcay, Bulzhún y San Pedro de los Olivos, ubicados a 15 minutos de Gualaceo. Más de 25 artesanos elaboran esta prenda en sus talleres o en los portales de sus viviendas, que, por lo general, son de adobe.

José Jiménez, de 58 años, aprendió este oficio de sus abuelos y padres hace casi cinco décadas. Su casa, en el poblado de San Pedro de los Olivos, se convirtió en un atractivo que es recorrido por más de 30 turistas nacionales y extranjeros cada semana.

Al ingreso, como distintivo, hay una bandera del Ecuador. La visita cuesta USD 1 y el recorrido dura más de 30 minutos. Jiménez muestra el proceso que se requiere para tejer el chal de la chola cuencana y otras prendas y accesorios como ponchos, carteras, bolsos y hasta zapatos para mujer. Todos con la misma técnica denominada ikat.

Sobre un tablero de madera, Jiménez acomodó cuatro ollas de barro. En su interior hay plantas como alfalfa, retama, entre otras, y el gusano llamado la cochinilla, que se encuentra en el penco. Son tintes naturales para teñir el hilo.

Con el nogal obtiene un café claro y con el añil logra el azul. La cochinilla sirve para las tonalidades fucsia, rosado o rojo. Conoce de memoria cómo mezclar para obtener una mayor gama de colores.

Jiménez cuenta que la macana se tejía en todo Azuay hace más de un siglo y ahora solo se realiza en esta zona del cantón Gualaceo.
“Hace un siglo mi abuelo Miguel Ulloa llevaba estas prendas al Perú y practicaba el trueque. Traía velas, panelas, sal… El viaje en mula duraba más de dos meses. Mis padres vendían en el mercado de Gualaceo”, recuerda este artesano.

En su taller también tiene un espacio para exhibir las prendas. Los precios oscilan entre los USD 45 y 500 dependiendo del diseño. Por ejemplo, las que tienen el escudo del Ecuador valen desde USD 150.

En la misma vía Cuenca-Gualaceo está el pueblo de Bullcay. El taller de las hermanas Ligia, Dora y Carmen Orellana es uno de los más visitados por los visitantes estadounidenses y europeos, y por estudiantes universitarios que quieren aprender de este arte.

Ellas elaboran la macana en telares denominados de cintura e indican todo el proceso desde el hilado, tinturado y tejido. En una de las paredes del taller, Carmen Orellana exhibe el reconocimiento a la Excelencia que recibió de la Unesco por su labor, en el 2014. También, tienen fotografías del papa Francisco. Estas hermanas elaboraron la casulla y la mitra que el Pontífice vistió en la misa, que celebró en Quito.

A 10 minutos de Bullcay está el poblado de Bulzhún. Está ubicado en una suerte de mirador natural desde donde se puede observar Gualaceo. En los portales, los azuayos como Leonidas y Eloy Ulloa tejen esas prendas. Este último, de 81 años, elabora tres a la semana. Vende a USD 7, sin terminar. De los acabados se especializan otros artesanos.

La visita a los talleres tomó impulso tras la declaratoria del tejido de la macana como Patrimonio Cultural del Ecuador, en el 2015, dice Patricio Coronel, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Azuay. “Son prendas que dejaron de ser solo utilitarias. Ahora, los diseñadores y personalidades nacionales e internacionales se han interesado por conocer la técnica o lucirlas”.

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