30 de julio de 2017 19:12

Luis Fonsi y su Despacito convierten el Teatro Real en discoteca

El cantante y compositor puertorriqueño Luis Fonsi durante el concierto de la III edición del Universal Music Festival celebrado en el Teatro Real, en Madrid. Foto: EFE

El cantante y compositor puertorriqueño Luis Fonsi durante el concierto de la III edición del Universal Music Festival celebrado en el Teatro Real, en Madrid. Foto: EFE

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Agencia EFE

El fenómeno Despacito ha llegado el domingo 30 de julio del 2017 al Teatro Real, donde ha sonado por partida doble en la voz de Luis Fonsi, que ha ofrecido un concierto fiel a su doble faceta, la "romántica" de siempre y la "rítmica" de ahora, con la que ha puesto a bailar a toda la sala, convertida en discoteca en varios momentos.

Pocos son los rincones del planeta que no han vibrado aún con el ritmo pegadizo de "Despacito", la canción con la que Fonsi (San Juan, Puerto Rico, 1978) mostraba a comienzos de año una nueva cara musical -menos dulce y más atrevida- que hoy ha estado muy presente en el Real, donde el puertorriqueño ha vivido una noche "especial".

Sin embargo, aunque el cantante corrobora su evolución hacia un estilo más bailable y urbano, el Fonsi romántico perdura, como se ha podido ver durante un concierto que forma parte del Universal Music Festival y al que ha llegado con todas las entradas vendidas desde hace casi cuatro meses.

La de hoy era una de las citas más destacadas dentro de la gira española de "Love and Dance World Tour", que ya ha pasado por otras ciudades como Tenerife o Santander y que terminará la próxima semana con cinco últimas fechas hasta el domingo 6 de agosto: Ibiza, Marbella (Málaga), Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), Cap Roig (Gerona) y Salou (Tarragona).

Bastante puntual ha irrumpido Fonsi en el escenario después de que tres pantallas LED proyectaran un gran cronómetro que indicaba los segundos restantes hasta el inicio de la actuación, marcado por Tanto para nada, uno de los temas inéditos que quedarán recogidos en el próximo álbum del puertorriqueño.

Con la misma energía ha llegado Corazón en la maleta, hasta que Fonsi ha decidido cambiar por completo el rumbo para deleitar a sus seguidores con dos de sus éxitos más consolidados y, a la vez, más melódicos, Nada es para siempre e Imagíname sin ti, en los que ha demostrado un buen dominio de la voz.

Entonces sí, con las luces encendidas para ver bien a su público, el ídolo ha saludado a los asistentes: "Guau, estoy impresionado, emocionado de ver un lugar tan bonito", ha dicho para calificar un escenario que considera "un sueño para cualquier artista".

"Yo sé que este es un sitio elegante, un sitio fino, y nosotros somos gente elegante y fina casi siempre, pero esta noche se pueden parar y pueden bailar; no se tienen que quedar sentados", ha pedido a las más de 1.750 personas que han aceptado con gusto la proposición en cuanto se han apagado las luces generales y ha sonado, curiosamente, "Apaga la luz".

Sin apenas pausa y con el ambiente ya caldeado, el boricua ha optado de nuevo por el contraste, de forma que ha interpretado otros temas románticos con letras desgarradoras como Gritar o Llegaste tú, una bachata "con nombre y apellido" que se hizo conocida por el dúo que Fonsi grabó junto a Juan Luis Guerra para su álbum "8".

Pero uno de los momentos cumbre del concierto se ha vivido justo después, mientras el cantante interpretaba "Quién te dijo eso?", una de las que mejor representan ese lado meloso que durante tantos años ha acompañado al protagonista de la noche, el mismo que no ha dudado en bajarse del escenario para romper la frontera y saludar cálidamente a sus seguidores.

Cuando aún muchos no se creían haber abrazado a su ídolo, de nuevo una canción de las movidas, Por una mujer, seguida de un breve descanso en el que el cantante ha dejado a solas a su banda para recobrar el resuello.

Volvía con ropa distinta y con una versión de su omnipresente Despacito que, aunque ha arrancado de forma lenta y en inglés, ha continuado como siempre con un ritmo que, acompañado por un juego de luces intermitentes, ha alborotado por completo la sala.

Móviles fuera para inmortalizar la canción más esperada y una gran mayoría de espectadores cantando y bailando un tema que, grabado junto a Daddy Yankee, se alzó recientemente como el más reproducido de la historia de la música en plataformas de audio sin descarga como Spotify o YouTube.

Después, el puertorriqueño ha querido agradecer -en español e inglés- la asistencia a una actuación en la que, ha recordado, seguiría combinando "lo romántico y lo rítmico" o, en otras palabras, "lo cortavenas y lo más alegre".

Como muestra de lo último, Échame la culpa, una de sus "favoritas" del próximo trabajo, seguida de dos popurrís, uno claramente sosegado y otro con el estilo opuesto en el que ha incluido algunas versiones en inglés de otros artistas del momento.

Se ha guardado para el final dos de sus canciones románticas más reconocibles, No me doy por vencido y Aquí estoy yo, para terminar de nuevo lo más alto con una versión aún más animada de "Despacito", el tema estrella de la noche.

"No sé ustedes, pero yo hoy me voy bailando", ha dicho. Y así es como la sala principal del Real, con todo el público en pie, se ha sentido como una verdadera discoteca, aunque, eso sí, llena de butacas.

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