18 de marzo de 2018 00:00

Luis Enrique Cachiguango: ‘Usamos una forma ancestral de medir el tiempo’

Luis cachiguango es maestro quichua Otavalo. Foto: EL COMERCIO

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Gabriel Flores

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¿Por qué para los pueblos andinos el año nuevo comienza cada 21 de marzo?
La semana que viene los pueblos andinos vamos a celebrar el fin de los meses femeninos y el inicio de los meses masculinos. Los equinoccios dividen al año en dos.
En el equinoccio de marzo se inician los masculinos, y en el de septiembre los femeninos. En ese contexto, el Inti Raymi se convierte en la máxima expresión de los meses masculinos, y el Cápac Raymi de los meses femeninos. Toda esta concepción es una forma ancestral de medir el tiempo.

Entonces, ¿más que con un momento espiritual, el nuevo año andino tiene que ver con un acontecimiento astronómico?
La idea de separar los conocimientos científicos con los saberes espirituales es eminentemente moderno y occidental. En los pueblos indígenas no hay esa división. El año nuevo andino se puede explicar a través de los solsticios y equinoccios y, al mismo tiempo, desde el mundo espiritual. Para nosotros, los Andes no son un ser inerte sino uno vivo, que pasa de un ciclo a otro.

¿Qué caracteriza el predominio de esta fuerza masculina?
El inicio del tiempo del fuego que es representado por el Sol. El Kapac Raymi termina el 20 de marzo. A partir del 21 comienza el Pawkar Raymi que significa fuego nuevo.

¿Qué rituales hay alrededor de este fuego nuevo?
Desde los tiempos prehispánicos y hasta hace poco, cuando todavía no estaba muy difundido el uso de los fósforos, los fogones de las casas permanecían prendidos todo el año. Cuando llega el tiempo del Pawkar Raymi toda la comunidad deja que el fuego se extinga. Allí entra el sacerdote que realiza un ritual al mediodía con un plato de oro y prende el fuego con los rayos del Sol. Este fuego es repartido a toda la comunidad.

¿Cómo ha cambiado este ritual en los últimos años?
Sigue siendo un día espiritual, un día de saludo al Sol que es el representante simbólico del fuego. En cada pueblo, el ritual tiene sus particularidades. En el pueblo Quichua de Otavalo hacemos un reloj solar que consiste en una circunferencia de 5 metros de diámetros. En el centro se coloca un palo. Este reloj marca los 365 días del año solo con la sombra que proyecta el Sol. En el momento del equinoccio ese palo no proyecta sombra.Eso indica que la línea Ecuatorial está orientada hacia el Sol.

¿Qué sucede durante en los solsticios?
En junio y en diciembre el planeta tiene una inclinación del eje terrestre. En junio, por ejemplo, el Sol está alineado con el Trópico de Cáncer al norte, por eso en esos meses es verano en esta parte del planeta e invierno al sur. En diciembre pasa todo lo contrario porque el Sol está alineado con el Trópico de Capricornio.

¿Por qué es importante que se mantengan vivos estos rituales?

Considero que estos conocimientos pueden servir para que la sociedad comprenda la importancia que tiene observar a la naturaleza. Tenemos a la mano mucha información sobre astronomía y astrología, pero nos estamos olvidando de ver a nuestro alrededor. Para los pueblos andinos, las montañas siempre son un punto de referencia. Para los que somos de Otavalo, el Imbabura es ese punto. Sabemos que en los equinoccios el Sol sale por la cima del Imbabura, en el solsticio de junio sale por el norte y en el solsticio de diciembre, por el sur.

Estos conocimientos, ¿involucran a otros elementos naturales?
Claro. Para nosotros estos ciclos también están enmarcados en el calendario agroastronómico del maíz que se inicia en septiembre. En marzo salen los primeros granos, algo que coincide con la Semana Santa, donde se come la fanesca, un plato con granos tiernos como el choclo y el fréjol.

¿Qué está pasando con estos ciclos y la presencia del calentamiento global?

La naturaleza está hablando en otros términos. Es por eso que el ser humano andino está retornando a la espiritualidad que solo la naturaleza te hace comprender. El cambio climático es un ciclo natural de la Madre Tierra.

Luis Enrique Cachiguango  

Nació en la comuna de Kotama (Otavalo), en 1963. Es Tecnólogo Superior en Medicina Andina. Tiene conocimientos sobre antropología, espiritualidad andina, chamanismo e interculturalidad. Trabaja en el Ministerio de Salud en el área de Salud Intercultural. También ha laborado como docente de sabiduría ancestral, en el instituto Jatun Yachay Wasi, en la provincia de Chimborazo.

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