24 de febrero de 2017 20:01

Se analiza si lobo de páramo rescatado vivirá en cautiverio

Una vez que sea dado de alta se evaluará su comportamiento para determinar si podrá ser liberado o tendrá que vivir por siempre en cautiverio.

Una vez que sea dado de alta se evaluará su comportamiento para determinar si podrá ser liberado o tendrá que vivir por siempre en cautiverio. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Isabel Alarcón
Redactora (I)

Kushi tiene apenas un mes de vida y ya perdió a su madre, tuvo que ser removido de su hábitat natural y estuvo al borde de la muerte. Este lobo de páramo fue rescatado en Mojanda y ahora se deberá analizar si podrá ser liberado o permanecerá toda su vida en cautiverio.

Este viernes 24 de febrero del 2017 se cumplieron 11 días desde que el animal llegó al Hospital Docente de Especialidades de la Universidad San Francisco de Quito, donde está recibiendo los cuidados y medicamentos para poder rehabilitarse.

Cuando lo sacan de su jaula para revisarlo, aún se porta temeroso y busca regresar a su refugio. Necesita cuidados las 24 horas y tiene una dieta especial.

Andrés Ortega, veterinario y director del hospital veterinario de la USFQ, explica que Kushi fue encontrado por una persona nativa de Mojanda. El animal habría estado con inanición a un costado del cuerpo de su madre que se presume murió tras un ataque humano.

Una vez que sea dado de alta se evaluará su comportamiento para determinar si podrá ser liberado o tendrá que vivir por siempre en cautiverio.

El nativo entregó el pequeño lobo a Miguel Fernández y Verónica Calderón, quienes lo alimentaron y lo rescataron de la muerte, según Ortega. Después, el animal fue trasladado al centro ubicado en Cumbayá.

Una vez que sea dado de alta se evaluará su comportamiento para determinar si podrá ser liberado o tendrá que vivir por siempre en cautiverio.

"Es un caso complicado porque es un bebé y no aprendió de su mamá a ser silvestre", explica Ortega. Kushi no sabe cómo conseguir comida, cazar, cómo sobrevivir del frío y peor aún cuáles son sus amigos o enemigos naturales.

Actualmente sabe que los humanos son buenos, indica el veterinario, porque tuvo contacto con personas que le salvaron la vida. Pero, si es liberado y se acerca a una comunidad en busca de protección es posible que lo cacen.

Si se determina que Kushi no podrá volver a su hábitat, tendrá que vivir en un zoológico, albergue o centro de rescate que pueda tenerlo.

Hay muchas personas que se esfuerzan en dar una segunda oportunidad a los animales silvestres que han sido víctimas de la cacería ilegal, envenenamiento, maltrato y tenencia ilegal, sostiene Ortega, pero es un problema que continúa si las personas no contribuyen a cambiar esta realidad.

"La gente debe entender que el daño que causó a la madre, ocasionó que este animal esté en esta encrucijada de vida". Por eso, pide a la ciudadanía que no incentive el comercio ilegal de estas especies, que no cacen a estos animales y que se implementen mecanismos para poder vivir en equilibrio.

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