23 de mayo de 2014 23:36

Animales inolvidables de la literatura

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Francisco Carvajal

Seguramente generaciones de niños y jóvenes crecieron con un sueño en común: tener un acompañante noble y fiel como Platero, el memorable personaje creado por el poeta Juan Ramón Jiménez, que justo hace 100 años vio la luz en la publicación 'Patero y yo'.

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Platero y yo

Memorable personaje creado por el poeta Juan Ramón Jiménez

La armonía con la naturaleza quizá sea el valor más importante que nos deja el Platero de Jiménez, pero también hay capítulos cargados de crítica social en los que el burro plateado se vuelve un eterno confidente.

Tan confidente y fiel como lo es Mr. Bones, el perro creado por Paul Auster en su novela 'Tombuctú'. En ella, Auster presenta una historia quijotesca, en la que el perro recorre Estados Unidos junto a su amo Willy Christmas, encaminados hacia un lugar imaginario llamado Tombuctú; la ciudad donde al fin encontrarán la tranquilidad (la muerte).

'Tombuctú' es sin duda una historia conmovedora. Así como lo fue 'El Coronel no tiene quien le escriba', de Gabriel García Márquez. Un personaje fundamental para comprender la novela es el gallo de pelea que acompaña al Coronel. En este animal radica el único rastro de honor que le queda y se convierte, de alguna forma, en el motor de la vida del anciano. Es así que el coronel espera toda una vida la carta con su pensión para no tener que vender a su gallo; y a pesar de que lo hace, vuelve a recuperarlo.

Pero los animales no solo han servido para representar al fiel compañero o a la mascota ideal. Hay casos, como 'La granja animal' de George Orwell, en los que los animales son usados para parodiar la sociedad. Memorables son, por ejemplo, los chanchos que el autor utiliza como líderes en la revolución iniciada en la granja para expulsar a los humanos; poco a poco, los chanchos al ir ganando poder se vuelven déspotas y aprovechadores.

En esta lista no pueden faltar dos clásicos de la literatura universal. Uno es 'Moby Dick', de Herman Melville, que relata la obsesión del capitán Ahab por cazar a la ballena blanca: Moby Dick. El otro, es 'El libro de la selva', del Premio Nobel Rudyard Kipling, en la que el escritor británico presenta su visión del 'otro mundo', que a finales del siglo XIX aún era un misterio y una invitación a la imaginación. Los relatos que construye Kipling, a través de la mirada de un niño perdido en la selva, nos regalan personajes animales inolvidables.

Moby dick Herman Melville.  Las aventuras retratadas en Moby Dick están influenciadas por situaciones reales que el escritor vivió cuando fue tripulante de un barco. Se dice que siempre le gustó viajar y que en una de sus recorridos pasó por la ciudad de Paita, donde conoció a Manuelita Sáenz.


Mr. Bones Paul Auster.  El objetivo de Mr. Bones es llegar a Tombuctú. Este lugar es una ciudad de Malí, conocida en la antigüedad por tener yacimientos de sal. Una fuente de riqueza a la que los europeos anhelaban llegar. Para Mr. Bones el llegar a Tombuctú significa felicidad: el encuentro con Willy, su amo.

Platero Juan Ramón Jiménez.  Si bien la primera edición de 'Platero y yo' data de 1914; la edición completa fue publicada tres años después. La ciudad en la que se relatan las aventuras de Platero es en Moguer, lugar donde nació Jiménez, y al que siempre anheló regresar.

Gallo del coronel Gabriel García Márquez. Para el Coronel, la figura de su hijo -que murió en una gallera- estaba recreada en el gallo de pelea. Por eso, a pesar de las presiones de su esposa, nunca se desprendió de este animal. Incluso, jamás dejó de alimentar a su gallo, a pesar de que él mismo no tenía qué comer.

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