31 de mayo del 2014 

Literatura infantil que 
se atreve a salir del molde

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El Día del Niño se celebra mañana y se antoja necesario recorrer el mundo de la literatura infantil con obras que invitan a la reflexión e imaginación. No se trata de textos clásicos que encuentran en los arquetipos su única materia prima, sino de libros que buscan potencializar la imaginación infantil con el uso de diferentes recursos.

Juana Neira, presidenta de Girándula, menciona una obra que, a su parecer, debería ser leída no solo por niños sino también por adultos: ‘El bolso amarillo’, de Lygia Bojunga. Una historia conmovedora, en la que una niña crea su propio mundo dentro de su bolso. El anhelo de ella es ser escritora, y la falta de comunicación con sus padres hace que invente personajes que sí le pueden entender.


La temática de la incomprensión familiar es muy usada en la literatura infantil. Por ejemplo, el libro-álbum ‘Ahora no, Bernardo’ es un relato ilustrado en el que un niño busca formas de llamar la atención de sus padres, quienes siempre están ocupados. La única respuesta que recibe de ellos es: Ahora no, Bernardo. Este libro, así como ‘Camino a casa’, de Jorge Buitrago y Rafael Yockteng, son recomendaciones de Carolina Bastidas, propietaria de la librería quiteña El oso lector. Para Bastidas, los dos textos son de los mejores exponentes del libro-álbum en el mundo.


Si se habla de mundos mágicos, es pertinente mencionar la novela ‘Sueños con gusto a frutilla’, de Fabiana Margolis, y el libro ‘El niño que cayó en un agujero’, de Jordi Sierra I Fabra. Dos libros que tienen una similitud: los dos personajes principales -Fernando y Marc- entran en un agujero que les muestra lo bueno y malo del mundo real del que escaparon.

Para terminar esta lista, es importante resaltar al libro ‘Juego de sombras’ de Hervé Tullet. En este texto, la historia se va forjando en la imaginación de cada lector, pues la única manera de leerlo es en la oscuridad, iluminando al libro con una lámpara con el fin de que las siluetas presentes en el mismo se vayan dibujando en la pared. Sin duda, un libro que, como lo hace la buena literatura, incentiva la imaginación de cualquier lector.

‘El bolso 
amarillo’

Lygia Bojunga.  Raquel encuentra en su bolso amarillo a sus mejores amigos: un gallo y un ­imperdible.

‘El niño que 
cayó en un 
agujero’

Jordi Sierra I Fabra. Marc comprende lo cruel del mundo, al caer dentro de un agujero.

‘Juego de 
sombras’

Hervé Tullet. 
Un libro cuya historia depende de la interpretación que cada niño le da a las figuras.

‘Sueños con gusto a frutilla’

Fabiana Margolis. Fernando busca los sueños de su padre y los besos sabor a frutilla de la tía Naty.

‘Ahora no, 
Bernardo’

David Mckee. 
Bernardo termina en el estómago de un monstruo sin que sus padres se den cuenta.

‘Camino a Casa’

Jorge Buitrago y Rafael Yockteng. Texto e imagen se complementan para acompañar el paseo de una niña y su padre.

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