2 de julio de 2014 23:36

Libros forrados con piel humana descansan en bibliotecas de EE.UU. e Inglaterra

Ejemplar ‘Des destinees de l’ame’ y escrito por Arsene Houssaye, forrado con piel humana, que se encuentra en la biblioteca Houghton de la Universidad de Harvard. Foto: Universidad de Harvard

Ejemplar ‘Des destinees de l’ame’ y escrito por Arsene Houssaye, forrado con piel humana, que se encuentra en la biblioteca Houghton de la Universidad de Harvard. Foto: Universidad de Harvard

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Redacción ElComercio.com

En el 2006 The Crimson, el periódico de la Universidad de Harvard, reportó que en las bibliotecas del famoso instituto educativo existían al menos tres libros encuadernados con piel humana.

Uno de ellos es un ejemplar titulado ‘Practicarum quaestionum circo leges regias’ publicado entre 1605 y 1606, que permanece en las estanterías de la biblioteca de Derecho de Harvard.

Además de su extraña pasta de cuero, llamaba la atención una escalofriante inscripción al interior del tomo que rezaba: “ La encuadernación de este libro es todo lo que queda de mi querido amigo Jonas Wright, que fue desollado vivo por los Wavuma en el cuarto día de agosto de 1632. El rey Mbesa me dio el libro como una de las pocas posesiones del pobre Jonas, junto con abundante piel para encuadernarlo. Descanse en paz”.

En abril de 2014, según informó ABC de España, una serie de pruebas científicas- que abarcó el análisis de nuevo muestras de la cubierta- demostraron que el forro del ejemplar corresponde, simplemente, a piel de oveja.

Karen Beck, conservadora de libros en la biblioteca de la Escuela de Derecho de Harvard, señaló que dicho libro- de derecho medieval- llegó a la universidad en 1946 y que pudo, anteriormente, tener una encuadernación diferente lo que explicaría el desfase de fechas entre su publicación y que se registra en la inscripción, correspondiente a la muerte de Wright.

La práctica de empastar textos, manuscritos y obras con piel humana lleva el nombre de bibliopegia antropodérmica y aunque ahora resulta perturbadora, entre los siglos XVII y XIX fue bastante común.

Como consta en una publicación de la edición digital de la revista Algarabía, esta actividad fue sobre todo popular en Francia y en Inglaterra. Los motivos eran variados, podían ser sentimentales o simbólicos. Se tiene registro de que la piel de varios nobles que murieron bajo la guillotina- durante la Revolución Francesa- sirvió para forrar ejemplares de la Constitución.

Se usaba también la piel de criminales ejecutados o de acusados para encuadernar los libros que relataban sus transgresiones o sus procesos judiciales. Asimismo, pieles de cadáveres que no se reclamaban fueron materia prima para empastar textos de anatomía y medicina.

El curador y coleccionista de libros raros, David Ferris, menciona en un artículo del portal Eju.tv, que esta macabra práctica se utilizaba como un acto de homenaje a un personaje fallecido, como es la construcción de una estatua en su nombre o a la elaboración de joyas con su cabello.

Inclusive algunas personas antes de morir, como último deseo, establecían que determinado libro fuera encuadernado con su propia piel después de su deceso. Corre además el rumor de que durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hicieron común esta actividad, sin que llegara a comprobarse.


Los otros dos libros forrados con piel humana que según hizo público The Crimson existen entre los 15 millones de obras que atesora Harvard tratan de poesía romana y filosofía francesa. Estudios- similares a los realizados con ‘Practicarum quaestionum circo leges regias’- descartaron al primero.

La suerte del último- el de filosofía francesa- titulado ‘Des destinees de l’ame’ y escrito por Arsene Houssaye es diferente. Expertos de la universidad confirmaron- con un 99% de seguridad- a inicios de junio de 2014 que el material de la pasta de la obra es de origen humano.

Según una publicación de CNN México, el libro (que forma parte de la colección de la biblioteca Houghton de Harvard) llegó al instituto educativo en 1934 de las manos de un coleccionista y fue donado permanentemente 20 años después por su viuda.

El ejemplar es el siglo XIX y fue descrito por su autor como una “meditación sobre el alma y la vida después de la muerte”. Houssaye después de escribir la obra se la entregó a su amigo, el médico Ludovic Bouland, quien elaboró su cobertura con la piel del cuerpo no reclamado de un paciente mental que había muerto por un derrame cerebral. Así lo afirmaron los encargados de Houghton.

Otros libros forrados con piel humana

- En el Museo Bury St. Edmunds, en Inglaterra, se guarda un libro en el que se narra el crimen de William Corder- conocido por cometer el asesinato del granero rojo-. Corder mató en 1827 a María Marten, su amante, utilizando un arma de fuego. El ejemplar que recoge su historia lleva también restos de su piel.

- En una nota que el médico Ludovic Bouland dejó en ‘Des destinees de l’ame’ hace referencia a otro libro de su colección que también fue empastado con piel humana. Se trata de ‘De integritatis & corruptionis virginum notis’ de Séverin Pineau. El volumen del siglo XVII reside en la actualidad en la biblioteca Wellcome de Londres. El maestro librero Marcellin Lortic fue el encargado de la encuadernación.

- En la biblioteca John Hay, en la Universidad de Brown, hay tres ejemplares forrados con piel de humanos: dos ediciones de la obra ‘La danza de la muerte’ y un texto sobre medicina publicado en 1568 llamado ‘De humani corporis fabrica’ (‘Sobre el tejido del cuerpo humano’), escrito por el cirujano belga Andreas Vesalius.

- En el Colegio de Médicos de Filadelfia existen algunos libros encuadernados por el doctor John Stockton Hough. Este médico fue el que diagnosticó el primer caso de triquinosis-una enfermedad parasitaria- que ocurrió en su ciudad natal. Con la piel del paciente que murió de este mal, el doctor, hizo empastar tres volúmenes.

- Un libro que contiene un recuento del juicio, ejecución- ocurrida en 1821- y disección de un ciudadano de nombre John Horwood fue forrada usando la epidermis del acusado. Este tomo permanece en la Enfermería Real de Bristol.

(Con información del portal Axxón de Argentina)

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