5 de abril de 2015 16:06

Un libro cuenta la memoria viva de los barrios cuencanos del Otorongo

El libro La memoria viva del Otorongo fue presentando en el festival Madre Tierra, en Cuenca.

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Redacción Cuenca (I)

Las historias antiguas de los tradicionales barrios cuencanos San Sebastián y San Roque, ubicados en el centro de la capital azuaya, conforman el libro La Memoria Viva del Otorongo, publicado por el colectivo Madre Tierra.


El libro es la conclusión de un trabajo que inició en el 2013 para retratar la memoria del Otorongo, un espacio simbólico que ha sido históricamente un punto de encuentro de los cuencanos, contó Diana Moscoso, coordinadora del colectivo Madre Tierra.

La labor inició con la recopilación de las vivencias en los barrios, que estuvo a cargo de estudiantes de la Universidad de Cuenca y del Azuay. El libro empieza con una completa reseña histórica del Otorongo, que es el puente entre San Sebastián y San Roque.

Esa información sirvió para armar un mosaico comunitario de 70 metros, que se encuentra en las escalinatas del Otorongo, que llegan al río Tomebamba. El mural, elaborado en vidrio y cerámica, es una recreación de esas historias, pero en imágenes.

En el mural, que está a cado lado de las escalinatas, quedaron plasmadas escenas de la vida cotidiana de hace más de 50 años, como los domingos de misa, una corrida de toros, la antigua feria del carbón. Así como símbolos de la cultura cañari, como la guacamaya, la serpiente y el puma.

En el mosaico trabajaron más de 600 personas, para rescatar la minga como el momento de encuentro de los vecinos, dice Moscoso. “Fue como armar un rompecabezas simbólico, en el que cada pieza tiene un rol, así como en la comunidad”.

Las historias pintadas en ese mosaico se detallan en el libro, con datos históricos y una galería de imágenes. La publicación tiene una segunda parte, que es una compilación de poemas, un trabajo de artistas de Perú, México, Bélgica, España, Estados Unidos y Ecuador, que fusionaron la poesía con la ilustración y la fotografía.

Los poemas hablan de la minga, ese punto de encuentro de la comunidad, que quiso rescatar el colectivo, explicó Marcela Orellana, coordinadora artística de la publicación. “La minga es un legado ancestral, una fuerza de voluntades con un propósito común, el bienestar individual y colectivo”.
El libro está acompañado del documental Transitando la memoria viva del Otorongo, que narra este proceso, desde la búsqueda de información hasta la elaboración del mural.

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