10 de noviembre de 2017 00:00

Los imaginarios indígenas están en un libro

Luis Alberto Tuaza presentó una obra con una veintena de relatos que pasan de generación en generación en las comunidades. Foto: Cristina Marquez/ EL COMERCIO.

Luis Alberto Tuaza presentó una obra con una veintena de relatos que pasan de generación en generación en las comunidades. Foto: Cristina Marquez/ EL COMERCIO.

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Cristina Márquez
Redactora
(F - Contenido Intercultural)

Las historias y cuentos que los abuelos relatan a los niños y jóvenes contribuyen a los imaginarios que consolidan las comunidades indígenas, según el investigador universitario Luis Alberto Tuaza. El libro que resume su investigación al respecto, que se inició en el 2007, se presentó en Riobamba.

Con su obra, Tuaza cuestiona las visiones conocidas sobre cómo se construyen las comunidades y qué las mantiene unidas. “La política dice que las comunidades se construyen con una visión jurídica, la religión dice que lo hacen por fe. Pienso que se construyen desde la cultura”, dice.

En su texto se cuentan al menos una veintena de relatos que los adultos mayores comparten con sus familias en la vida cotidiana. Historias como ‘El Padre Corpus’, ‘El Chiwilan’, ‘El Dios que Camina’ y otras incluidas en el texto, hablan sobre aspectos cotidianos, como la crianza de los niños, el trabajo, la vida familiar y la espiritualidad, entre otros.

Pero para Tuaza no se trata de historias para entretener. Cada una contiene enseñanzas importantes con una fuerte influencia en el pensamiento de los niños y jóvenes. Además, están llenas de significados, emociones y referencias a los procesos socioeconómicos históricos y actuales.

“Estas reflexiones profundas camufladas en historias coloridas se han transmitido de generación en generación, por lo que se consideran imaginarios que fundamentan la construcción social de las comunidades”. Para obtenerlas recorrió más de 35 comunidades indígenas de Colta y Guamote, en Chimborazo; sus conversaciones con adultos mayores fueron un importante insumo.

La ‘mama’ Petrona Tenemaza, una mujer de 91 años oriunda de la comunidad Cicalpito, en Colta, es la protagonista de los relatos y la inspiradora del libro. Tuaza la conoció en 1996, cuando era un misionero de la Diócesis de Riobamba.

Ella es un ejemplo del rol fundamental que los ancianos cumplen en las comunidades indígenas. “En kichwa no hay una palabra que signifique adulto mayor o anciano. Utilizamos ‘yuyak kuna’, que significa portador de sabiduría. Así de importantes son los adultos mayores en la vida de las comunidades”, dice Tuaza.

Según su investigación, ellos son los encargados de transmitir los conocimientos. Pero los conocimientos no se difunden como en las instituciones educativas, sino que están codificados en las historias que cuentan durante las mingas, el pastoreo u otras tareas.

Los aportes de este libro son muchos. El autor, además de ser PhD, es un indígena kichwahablante, que tiene conocimiento de la lengua y sus matices, y un acceso mayor al de otros autores que escriben sobre el mundo indígena.

Tuaza es docente de lengua y cultura kichwa y de antropología política en la Universidad Nacional de Chimborazo, y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Él ha escrito ocho artículos científicos sobre etnicidad, política y religión en las comu­nidades indígenas.

Actualmente trabaja en un nuevo texto, denominado ‘Indígenas libres’, en el que contará la historia de las haciendas en Chimborazo y también la de un grupo indígena que no vivió sometido por los hacendados, sino en libertad.

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